«Había quedado para cenar con los amigos y, después de pasar un rato en la hamburguesería, volvía pronto a casa porque el domingo por la mañana tenía que jugar un partido de fútbol. Pero parece que al cruzar no vio que venía un coche y el conductor tampoco pudo hacer nada para esquivarlo». Así recordaban algunos testigos el trágico accidente que el sábado por la noche acabó con la vida de Alberto C. F., el joven de 13 años que murió en la noche del sábado atropellado en Castelló.

Aunque al parecer el menor cruzaba por el paso de peatones, el siniestro se produjo en un cruce semafórico regulado por pulsadores. Según confirmaron algunos testigos, «nadie apretó el botón para que cambiara a verde». «El conductor no iba demasiado rápido, pero todo ocurrió tan deprisa que, al parecer, no tuvo tiempo para reaccionar», afirmaron varias personas.

El conductor dio negativo en alcoholemia y fuentes cercanas al caso apuntaron que al parecer circulaba a la velocidad adecuada. La policía investiga las circunstancias en las que se produjo el siniestro.