Un compañero lo sacó del agua y le practicó los primeros auxilios. Luego, en la enfermería de SVS, la empresa que realiza la vigilancia de la playa del Moraig, le suministraron oxígeno y lograron que recuperara el sentido.

El submarinista explicó que lo último que recordaba era haber perdido una aleta a una profundidad de entre 8 y 10 metros. A continuación, quedó inconsciente. Por suerte, su compañero advirtió sus problemas y se sumergió a por él.

El buceador presentaba algunos rasguños en la espalda dado que, al perder el sentido, quedó atrapado en una roca submarina. En el módulo de enfermería de SVS, una enfermera le ayudó a expulsar por la boca y la nariz el agua que le había entrado en los pulmones. Una ambulancia lo trasladó al hospital de Marina Salud en Dénia.