La Audiencia de Alicante sentó ayer en el banquillo a un abogado acusado de haber estafado al dueño del club D'Angelo de Alicante por haberle pedido presuntamente 210.000 euros para sobornar a inspectores de Hacienda. El acusado negó ayer que ese dinero estuviera destinado a sobornos y que se trataba de sus honorarios profesionales.

Por su parte, el propietario del club de alterne sostuvo que sospechó que la intención del letrado era engañarle por lo que grabó las conversaciones en las que le pidió el dinero y que sabía que el dinero no era para sobornos sino para quedárselo éste. El abogado acabó devolviendo los 210.000 euros a los pocos días de haberse presentado la denuncia. Tanto la Fiscalía como la acusación particular reclaman una pena de tres años de prisión por un delito de estafa.

Los hechos se remontan al año 2007 a raíz de una investigación que la Agencia Tributaria tenía abierta al propietario del club D'Angelo y a varias sociedades de su propiedad y las que se reclamaban cerca de seis millones de euros.