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Tribunales

Las defensas buscan la nulidad al empezar el juicio a la red que buscaba un narcosubmarino

La Fiscalía solicita 881 años de cárcel y casi 8.500 millones en multas para el saguntino Rafael Rubén N. C. y otros 48 procesados en la causa

Casi cinco años después de su detención, la Fiscalía ha logrado por fin sentar en el banquillo al empresario saguntino Rafael Rubén N. C. y a los otros 47 procesados -el cuadragésimo octavo está fugado- que formaban junto con él, según el escrito de acusación, una de las más poderosas bandas de narcotraficantes de cuantas operaban en ese momento en territorio español. El ministerio público, tal como adelantó en exclusiva Levante-EMV en septiembre pasado, pide para la trama la friolera de 881 años de cárcel y multas que suman más de 8.436 millones de euros.

El juicio contra los 49 procesados -había 52 inicialmente, pero tres han fallecido en este tiempo- dio comienzo el pasado día 23 en la Audiencia Nacional. Los más de 40 letrados que representan a los procesados volvieron a plantear, en las cuestiones previas al inicio de las declaraciones de los acusados, la nulidad del proceso, algo que ya habían intentado en diversas ocasiones durante la larguísima instrucción llevada a cabo por el citado órgano judicial.

De momento, se han celebrado tres sesiones y quedan dos más para que termine la ronda de declaraciones de los acusados. Todos ellos están en libertad provisional por esta causa, dado el tiempo transcurrido desde sus detenciones. Casi con toda probabilidad, el tribunal escuchará a los últimos acusados que quedan por comparecer en el juicio en las sesiones previstas para el jueves y el viernes de esta semana. Después, todo apunta a que el calendario previsto para la vista oral será modificado para aplazar la continuación hasta después del verano.

El hombre del narcosubmarino

La trama que supuestamente dirigía desde Sagunt Rafael Rubén N. C. a sus 33 años recién cumplidos fue desmantelada en una macrooperación policial en septiembre de 2009. Una larga investigación iniciada por la sección de estupefacientes de la Udyco de Valencia, a la que posteriormente se unieron agentes de Galicia y Madrid, propició la detención del saguntino y de 28 personas más, entre ellas su mano derecha, el colombiano Fabián Gilberto P.G. Se les acusaba de haber introducido en España más de tonelada y media de cocaína -586 a través del puerto de Valencia y 815 utilizando el de Vigo-.

Hasta ese momento, Rafael Rubén N. C., que ni figuraba en los archivos policiales porque jamás había sido detenido, era a los ojos de sus conciudadanos de Sagunt un joven empresario de éxito, eso sí, con un nivel de vida muy superior al que en apariencia le correspondía. La policía le intervino varios deportivos, motos náuticas -su gran afición- y un yate valorado en tres millones con amarre en un puerto murciano. Según la policía, negociaba personalmente en Colombia los alijos y luego proveía a los claes gallegos del narcotraficante, "privilegio" reservado hasta entonces a los colombianos.

Es más, el negocio llegó a ser tan próspero que, según alguna de las conversaciones grabadas en su momento por la Policía y que ahora serán escuchadas en el juicio que se celebra en la Audiencia Nacional, el saguntino había llegado a adelantar 3.000 euros por los planos de un narcosubmarino que su lugarteniente estaba presuntamente negociando para él y con el que al parecer pretendían traer la droga directamente desde Suramérica ahorrándose los costes de las organizaciones especializadas en su transporte.

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