Un hombre de unos 60 años se atrincheró ayer durante cuatro horas en su caseta de campo, situada en la partida Pou de Guisoris de Llíria, tras huir de un control de tráfico de la Policía Local y herir a uno de los agentes con una carabina de perdigones. El sexagenario respondió a tiros a los policías locales que intentaron acceder en un primer momento a su vivienda. Por suerte, el único herido no está grave y solo fue alcanzado por un perdigonazo a la altura del abdomen. Además, algunas fuentes apuntaron que el policía llevaba chaleco antibalas y esto habría amortiguado el impacto.

Al parecer, el origen del incidente fue la negativa de este vecino de Llíria a parar después de que una patrulla de la Policía Local le diera el alto y comprobara que circulaba sin permiso de conducir. El hombre, que podría sufrir algún tipo de trastorno mental, según apuntaron las fuentes consultadas por este periódico, huyó y se refugió en una vivienda de su propiedad, en una partida rural de Llíria.

Minutos antes de las siete de la tarde de ayer el hombre entró en la casa y cogió una escopeta. En un primer momento los agentes pensaron que se trataba de un arma de fuego, aunque finalmente resultó ser una carabina de perdigones. Para intentar reducirlo utilizarlo utilizaron una pistola eléctrica, pero el sospechoso logró esquivar el dardo, evitando así la descarga que hubiera puesto fin a su resistencia mucho antes.

Además respondió disparando contra los agentes y uno de ellos resultó herido a la altura del abdomen tras ser alcanzado por un perdigón. Según las fuentes consultadas por este periódico, el agente herido no presentaba lesiones de gravedad.

Tras la agresión al policía el hombre se atrincheró en su casa de campo y amenazó con disparar si alguno de ellos volvía a acercarse. Inmediatamente los agentes alertaron al resto de patrullas y a la Guardia Civil.

Amplio despliegue

Hasta el lugar de los hechos acudieron rápidamente agentes de la Guardia Civil, tanto patrullas de Llíria como de la Unidad de Seguridad Ciudadana de la Comandancia (Usecic) de Valencia, así como más patrullas de la Policía Local. Asimismo, una ambulancia del SAMU se desplazó también a la zona, para atender a los posibles heridos.

El hombre atrincherado además de la escopeta de perdigones portaba dos hoces al cinto, que llegó a esgrimir para intimidar a los agentes. Un negociador de la Guardia Civil estuvo conversando con él durante horas para tratar de calmarlo hasta que finalmente los agentes del Grupo de Reserva y Seguridad (GRS) lograron acceder al interior de la casa y que éste depusiera su actitud. El hombre fue reducido y detenido por un delito de atentado a agente de la autoridad, a la espera de ser explorado por el médico forense.