Marta Calvo ya conocía al sospechoso de su muerte y, de hecho, murió en su segunda cita con el único detenido y acusado del crimen, Jorge Ignacio P. J.Jorge Ignacio P. J Así lo ha afirmado éste a los investigadores de la Guardia Civil y también lo corrobora el listado de llamadas de teléfono de la víctima, que ratifica que ya había habido un contacto previo entre Marta Calvo. Esa es, de hecho, una de las bazas empleadas por el acusado para tratar de convencer a los agentes de Homicidios de la UCO y de la Comandancia de València de que no mató a la joven de Estivella el 7 de noviembre, cuando fueron juntos en el vehículo de Jorge P. J. a la casa de él en Manuel.

De hecho, llegó a decir, durante las cinco horas de interrogatorio ante los investigadores y un día después, cuando fue llevado ante la jueza de Instrucción número 2 de Alzira, en funciones de guardia, que nunca habría matado a Marta Calvo porque «era maja y le caía bien».

Es más, en ambas comparecencias repitió que pedía perdón a la familia por su comportamiento con Marta Calvo en lo que él relata como el momento en que se dio cuenta de que había fallecido accidentalmente y decidió deshacerse del cuerpo descuartizándolo en vez de pedir ayuda.

Dado que esa versión es la que más le favorece penalmente, los investigadores creen que miente en su favor en la mayor parte de lo declarado, sobre todo en aquello que retrase o impida incluso el hallazgo del cadáver de Marta Calvo, el único que puede revelar qué sucedió realmente aquel 7 de noviembre a través de una autopsia que ya de por sí sería complicada si Jorge P. J. dice la verdad en cuanto a haberla descuartizado en varias partes.

Fiesta de sexo y cocaína

Según afirmó ante la Guardia Civil horas después de entregarse en el cuartel de Carcaixent, en la madrugada del 7 de noviembre llamó por teléfono a Marta Calvo y le pidió que se vieran. Pretendía celebrar su cumpleaños con una fiesta de sexo y cocaína en su casa de Manuel. La celebración 'oficial', con su madre, quedaba para el verdadero aniversario, es decir, para el día siguiente, viernes 8 de noviembre, cuando cumplió los 37.

De hecho, la madre llegó ese mismo día a Manuel procedente de Mallorca, donde reside, y, según algunas fuentes, ayudó a su hijo a limpiar la casa, por lo que habría rozado la detención e imputación por encubrimiento del crimen de Marta Calvo -puede ser acusada de ese delito pero no juzgada por ello, porque la consanguinidad en primer grado con el autor le permite legalmente haberle ayudado sin tener responsabilidad penal alguna-.

Contactó con Marta Calvo en una web de citas

con Marta Calvo en una webJorge P. J. aseguró a los investigadores haber conocido a Marta Calvo unas dos semanas antes del 7 de noviembre, tras entrar en contacto con ella a través de una página web de citas, y declaró que mantuvieron un primer encuentro, al parecer también en su casa, que se desarrolló sin incidentes. Según su relato, como le «había gustado» y le había «caído bien», decidió llamarla de nuevo esa noche para festejar su cumpleaños con ella del modo ya descrito.

Luego, asegura, la chica murió como consecuencia de lo que él describe como una parada cardiorrespiratoria, en circunstancias casi idénticas a lo que le sucedió a la joven brasileña fallecida en abril pasado tras un encuentro con Jorge P. J. en una casa de citas de Russafa en el que también hubo consumo de cocaína.

Contar el precedente, del que ya nadie se acordaba, le beneficia porque le ayuda a armar la tesis de que descuartizó a Marta por miedo a que le acusaran de ambas muertes. Relatar el descuartizamiento y afirmar que arrojó los restos contenedores de distintos municipios -y diferentes vertederos, por tanto- le da la oportunidad de negar el homicidio y asumir, como mucho, la manipulación del cuerpo. Y entregarse le pone en bandeja a su defensa buscar la atenuante de confesión tardía, pero, para que esta acabe aplicándosele es imprescindible que los datos que ha aportado sobre qué hizo con el cuerpo sean ciertos y permitan realmente encontrar a Marta Calvo para certificar cómo murió. De lo contrario, la estrategia no surtirá el efecto buscado.