02 de junio de 2020
02.06.2020
Levante-emv
Caso resuelto

El ADN permite atrapar al indigente que mató a un amigo a golpes en el Puig

La Guardia Civil identificó al presunto autor y lo detuvo después de que confesara el crimen a una amiga – La víctima, Daniel Iulian Butanu, de 52 años, fue encontrada en marzo de 2019 en una casa abandonada

02.06.2020 | 13:30
En esta finca en ruinas fue encontrado el cuerpo sin vida de Daniel Iulian Butanu.

Agentes de Homicidios de la Guardia Civil de València han detenido a un hombre de nacionalidad polaca y 40 años por matar a un amigo suyo, Daniel Iulian Butanu, de 52 años, durante una discusión en una casa abandonada del Puig, donde dejó abandonado el cuerpo hasta que otro indigente lo encontró el 7 de marzo de 2019, dos meses después de su asesinato a golpes.

La detención ha sido posible gracias a la identificación del sospechoso, Damian J., a partir de dos muestras de ADN recogidas en puntos relevantes del escenario del crimen y a la declaración de una amiga suya, quien ha reconocido ante la Guardia Civil, primero, y ante el juez, después, que el ahora arrestado le confesó en varias ocasiones el crimen.

Los hechos se remontan al 7 de marzo del año pasado, cuando una persona sin hogar accedió a un bloque de viviendas próxima a la playa del Puig en busca de refugio. Se trata de un edificio en ruinas que utilizan indigentes y que está pendiente de ser derruido. En el interior se topó con el cadáver casi momificado de un hombre y dio la voz de alarma.

La investigación fue asumida inicialmente por el equipo de Policía Judicial de Puçol, que centró sus sospechas en el entorno de la víctima. Sin embargo, de las declaraciones no pudieron encontrar el hilo del que tirar y, en agosto de ese año, el caso pasó a manos del Gruupo de Homicidios de la Comandancia de València.

El hecho crucial llegaría un mes más tarde, en septiembre, cuando el Laboratorio Central de Criminalística de la Guardia Civil, con sede en Madrid, envió el informe de ADN de las muestras recogidas por el equipo de inspecciones oculares en el lugar del crimen al día siguiente del hallazgo del cuerpo. A partir de ahí, los investigadores tenían un perfil genético, pero no la identidad de su dueño, ya que, al no tener antecedentes, no constaba en la base de datos ni de sospechosos, ni de desaparecidos.

El grupo de Homicidios comenzó entonces una paciente labor de cribado, tomando muestras de ADN a todas las personas del entorno del asesinado, que fueron enviadas al Departamento de Biología del laboratorio central de ADN de Madrid. Los resultados con la identificación cierta de Daniel J. como dueño de ese perfil genético llegaron poco antes del estado de alarma, pero los investigadores prefirieron apuntalar las pruebas aún más antes de detenerlo.

El perfil genético de Damian J. aparecía en un minúsculo retal de tejido de la chaqueta de Daniel, roto durante el forcejeo de la pelea, y en una lata de cerveza abandonada junto a su cuerpo. Dos puntos importantes pero no totalmente determinantes con una buena defensa letrada. Al tomarle de nuevo declaración, el principal sospechoso continuó negando su implicación en el crimen. Por no aceptar, ni siquiera quiso asumir su presencia en la casa. Y eso acabó por hundirlo, ya que la Guardia Civil tenía una prueba tan irrefutable de ello como que su ADN aparecía junto al cuerpo.

Además, las manifestaciones tomadas al resto de conocidos atestiguaban que Damian mentía. Ese perfil genético, junto con los resultados de la autopsia y el resto de declaraciones permitieron armar la acusación policial y, el pasado 25 de mayo, en plena fase 1 de la desescalada -el propio confinamiento ha ralentizado la investigación del crimen-, los agentes de Homicidios localizaron y detuvieron a Damian, bajo la acusación de haber dado muerte a su amigo durante una pelea cuyos motivos nadie recuerda, en la noche del 13 al 14 de enero de 2019. Ambos habían consumido alcohol y para matarlo, Damian utilizó presuntamente un objeto contundente que no ha sido localizado.

El último golpe de gracia a la resolución del caso ha llegado de la mano de una amiga de Damian, a quien los investigadores tomaron declaración el mismo día que lo detendrían. La mujer confesó a los guardias civiles que Damian le había contado, no una, sino varias veces, que había matado a Daniel aquella madrugada de enero, en la casa abandonada que la víctima tenía por hogar.

La testigo ha refrendado más tarde, ante el juez, el fiscal y el abogado defensor del presunto homicida, que este le confesó en varias ocasiones el crimen. Con todas esas pruebas sobre la mesa, el juez de Massamagrell que ha llevado la causa desde el inicio ha ordenado el ingreso en prisión, comunicada y sin fianza, de Damian J. por el homicidio a golpes de Daniel Iulian Butanu en la noche del 13 al 14 de enero de 2019.

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