Una céntrica tienda de València ha sufrido tres intentos de robo con el método de la bolsa forrada. En una de estas ocasiones, la pareja de ladrones tuvo éxito y se hizo con un botín de 1.000 euros en ropa, como ya ha informado este periódico.

Esto sucedió el pasado sábado, 5 de septiembre, sobre las 12.30 horas en el establecimiento de la marca Superdry que se encuentra ubicada en la calle Sorní de la capital. "Bastante complicada está la situación después de la pandemia y el confinamiento que hemos sufrido por el coronavirus para que encima tengamos que padecer estos robos", explica Richard Morla, dueño de la tienda, a Levante -EMV.

Morla, harto de la situación, ha publicado en su cuenta de Twitter el vídeo de las cámaras de seguridad en la que se aprecia cómo una pareja entra en el comercio y, con toda la tranquilidad, empieza a meter varias prendas en una bolsa que han traído consigo. Después, cruzan la puerta de salida atravesando los arcos de seguridad sin que la alarma salte.

Richar explica que la empleada que en esos momentos estaba trabajando en la tienda estaba atendiendo a otros clientes. Al percatarse de lo que ocurría, se acercó al hombre que aparece en las grabaciones (la mujer ya había salido con la bolsa) y al recriminarle la actitud, este negó que hubieran robado y con un empujón se zafó de la dependiente que inmediatamente llamó a la policía.

El dueño de la tienda de moda cuenta que en las últimas dos semanas han padecido tres intentos de robo con el mismo procedimiento: forran una bolsa con papel de aluminio y se inutiliza la alarma. "Los que tenemos un negocio asumimos que los hurtos forman parte de la actividad diaria, pero es que esto ya es demasiado", lamenta este emprendedor que regenta el comercio junto con otro socio. Morla cuenta que en su local están robando más de lo habitual: al robo de la semana pasada hay que sumarle dos intentos con idéntico modus operandi ayer sábado 12 se septiembre.

También una pareja entró con una bolsa sobre las 15.00 horas y una hora más tarde lo intentó en esta ocasión un hombre. "Mi compañera dependienta al ver entrar a la pareja con una actitud sospechosa, estuvo pendiente y al final no se llevaron nada. Es que además pensaba que eran los mismos que la semana anterior", cuenta Richard.

"Actúan como profesionales"

Como esta situación desgraciadamente no es nueva, Morla ya conoce a la unidad policial que gestiona este tipo de robos. "Nos han dicho que actúan como mafias organizadas: estos entran a robar a diez o doce comercios de la zona, reúnen los artículos, seguramente en una furgoneta y luego alguien se los compra al por mayor", explica.

Lo peor que lleva este emprendedor es la "sensación de impotencia" ante la lentitud y complicación de los procesos legales. "La policía no nos puede tratar mejor pero una vez has puesto la denuncia, con todo el tiempo que eso supone de ausentarte del negocio, y empieza el capítulo del juicio ya todo es muy lento y muy complicado", lamenta Morla. La identificación de estos profesionales del robo no es sencilla y si además a esto se suma que los acusados no se presentan a juicio o hay retrasos en la Justicia, es casi misión imposible lograr algún resultado. "En ocho años solo hemos conseguido recuperar el dinero de un robo en una ocasión", señala.