Fue el 2 de enero de 2018, y su contenido precipitó las detenciones, ocho días después, de María Jesús M. C. y de Salvador R. L como presuntos autores del asesinato del marido de ella, el ingeniero noveldense Antonio Navarro, en la plaza de garaje que el matrimonio tenía alquilado en el número 14 de la calle Calamocha, en Patraix (València), el 16 de agosto del año anterior.

Salva y Maje se habían citado en una cafetería del centro comercial Las Américas de Torrent, a escasos metros del lugar de trabajo matutino de la sospechosa, un geriátrico para religiosas en el colegio de las Teresianas. La cita prometía. Cinco días antes, el 28 de diciembre, se había producido una conversación telefónica, grabada por la Policía, en la que los dos sospechosos denotaban un gran nerviosismo después de que el hermano de la víctima le dijese a Maje que Homicidios le había dicho que ya tenían a un sospechoso y que su detención era inminente. Ambos dejaron esa conversación a medias y, ante la posibilidad de que los estuvieran grabando, decidieron citarse «para verse en persona».

Así lo recordó el inspector de Homicidios que en aquel momento era segundo jefe del grupo, y que ayer desgranó ante el jurado cómo discurrió el encuentro. El investigador relató que, dada la importancia de la conversación, «pedimos permiso al juez para grabarla» con un micrófono de ambiente. Pero, además, él acudió a la cita y se sentó «en la mesa inmediatamente anterior, después de que ellos se pusieran en una mesa del fondo. Había muy poca gente y se escuchaba perfectamente». Sobre su actitud, recordó que parecían nerviosos: «Los dos dicen que ni comen, ni duermen, y ella matiza: ‘Porque llevo maquillaje, que si no...’».

«Primero hablaron de nuevo de la conversación entre ella y su cuñado, y ella le dijo: ‘Me estás asustando’. Y él le contestó: ‘No... Lo único es que tengo una duda con la llave. Que cómo he conseguido la llave para acceder al garaje’. Maje le responde: ‘¡Pero yo no dije eso en la declaración de la llave! ¿Qué tengo que decir entonces?’. Se nota que empiezan a suponer situaciones. Ella le sugiere: ‘Di que me las has quitado’. Pero él le dice: ‘Que se te perdió, que las tienes por casa o que no sabes’. Salva es el que la va tranquilizando y marcando el camino con frases como ‘a ti no te va a pasar nada, si algo pasa, yo sabré sacarlo’. Maje le pregunta: ‘¿Tú podrás salvarte?’», rememoró el inspector.

Juicio a Maje: “He pensado en acabar con su vida”

El testigo siguió relatando, a preguntas del fiscal, Vicente Devesa, que «también hablan de cuando Maje tiene que declarar que extravió la llave y ella, para justificar que se conocían, dice algo así como ‘que somos compañeros de trabajo y que yo no sabía que estabas celoso de ese hijo de puta’». 

También rememoró en la tercera sesión de la vista, en la que los dos acusados se mostraron mucho más activos, preguntando y dando instrucciones a sus respectivos abogados, que, durante la conversación en la cafetería «Maje dice algo así como que la Justicia no existe y que a ver si hay un reincidente que entra y roba, y Salva se ríe y le contesta: ‘No, si yo lo vi...’. Lo dicen al hilo del chivo expiatorio que creían que teníamos como sospechoso».

Más tarde, a preguntas del letrado de la acusación particular Miguel Ferrer, el inspector de Homicidios respondió con claridad: «Intentaban aportar una coartada por si la policía les detenía».

Su exposición hizo daño a los intereses de Maje -Salva ha asumido desde el principio el asesinato, así que esa declaración no altera su situación de cara los miembros del jurado-, tanto que su abogado, Javier Boix, trató de confundir al testigo con insinuaciones sobre si había añadido frases a esa conversación, dado que el primer informe era mas escueto que el siguiente. El inspector le corrigió: «Solo tenemos tres días para elaborar todo el atestado tras la detención y hasta que los pasamos a disposición judicial. Y tuvimos que hacer muchas gestiones en esos tres días. Se hizo un primer resumen, y cuando ya dispusimos del audio de la grabación, se transcribió completa». 

«Entonces, ¿la completaron ustedes?», le espetó Boix, sugiriendo que habían escrito partes que los acusados no habían dicho. «No. He dicho transcribir. Transcribimos la conversación grabada», puntualizó el policía.

Cuando Salva fue detenido, llevaba en su mochila un juego con ocho llaves, entre ellas, la del coche de Maje -la jefa de Homicidios contó en la segunda sesión que a veces se lo llevaba él para lavárselo,- «pero ninguna era del garaje. Las comprobamos». A preguntas del jurado, el inspector aclaró que, cuando grabaron la conversación en la cafetería «sí pensábamos que ella le había facilitado la llave, porque él no la tenía». Cuando los jurados le preguntaron si Salva le había devuelto la llave a Maje, el agente fue claro: «Salva nos declaró que tiró las llaves a un contenedor de Benicalap» el mismo día del asesinato. De hecho, remató, cinco meses después, cuando lo detuvieron, «la llave no la tenía en el juego de llaves de la mochila. Tenía la del Fiat, pero no la del garaje.

«Tomás nos dijo que le estaba lanzando el guante» para que matara a Antonio

El segundo jefe de Homicidios también recordó ante el jurado que fue él quien tomó declaración a Tomás, el ex amante de Maje a quien habría intentado convencer, al mismo tiempo que a Salvador, de que matara a su marido. Aportó a la Policía más de 500 folios que recogían todos los chats con la acusada en el año y medio que duró su relación. 

«Lo más relevante es la conversación del 4 de junio», día en que Maje había tenido una gran bronca con su marido «en la que él le pone las maletas en la puerta. Ella se va tres días a casa de Tomás». En la conversación previa de Whatsapp, «ella le dice: ‘He tenido otro pollo con Antonio, ya no lo soporto, quiero que se muera’. Él le responde: ‘No quiero cruzármelo’. Ella añade: ‘Me vuelve loca, me machaca la cabeza’. En ese punto, él dice: ‘Haría cualquier cosa’. Y ella sigue: ‘Me maltrata, te lo juro’. Y él entonces dice algo así como ‘te juro que lo voy a matar’, ante lo que ella se queda impertérrita».

El agente explicó al tribunal que, en la declaración ante Homicidios, «el propio Tomás dice que le sabe muy mal, que estaba muy caliente y que solo pensaba en liberar a Maje de esa situación. Nos dijo que pensaba que lo que estaba haciendo ella era ‘lanzarle el guante’» para ver si conseguía que lo matara. En ese punto, la acusada le miró fijamente y negó con la cabeza. Por apenas un instante.

«Nos dio toda esa documentació e información espontáneamente. Fue muy relevante», concluyó el inspector, quien contó otra conversación posterior por Telegram. Fue el 7 de junio. «Ella le dice que se siente mal porque por culpa suya, Tomás tiene ganas de matar,pero él le contesta: ‘Las tengo controladas’. Y a él ya no le vuelve a sacar el tema».

También explicó, a preguntas de la acusación particular, que Tomás, que declara hoy, les dijo que ella le llamó para pedirle que no le dijera a la Policía que le había mentido diciendo que su marido tenia cáncer y que le había confesado que tenía intención de separarse».

«No había más vía de acceso que la puerta peatonal»

Los garajes del 14 de la calle Calamocha están bajo una finca antigua que no tiene acceso desde el interior. Sin embargo, la defensa de Maje logró liar a tres agentes de la Policía Científica con la posibilidad de que hubiese más accesos y si los comprobaron, pese a que Salva confesó todos los detalles de cómo entró y mató a Antonio. Finalmente, uno de ellos recapacitó y lo dejó claro: «No había más vía de acceso que la puerta peatonal. Todo el mundo entraba por esa puerta. Y no estaba forzada».