Hace un año, Jorge Ignacio P. J. era un completo desconocido. Hoy, es sospechoso, de momento, de tres homicidios consumados y tres intentados. Y se investiga su participación en otras ocho agresiones. Este colombiano condenado en Italia y en Navarra por tráfico de cocaína -fue detenido con 9 kilos de esa droga en Brescia en abril de 2008 y con 300 gramos en Etxabakoitz (Navarra) en octubre de 2016, poco después de ser excarcelado en Italia- cumplirá mañana37 años en el módulo de Enfermería de la cárcel de Picassent, donde está internado desde el 6 de diciembre pasado, dos días después de entregarse a la Guardia Civil en Carcaixent por la desaparición de Marta Calvo. Es un tipo solitario, descrito por sus vecinos de Manuel y de l’Olleria como «raro» que no consume ni alcohol ni drogas, según prueba el informe toxicológico al que ha sido sometido a petición de su abogado. Todas las agresiones que ahora investiga el Juzgado de Instrucción número 20 de València se han producido entre junio de 2018 y noviembre de 2019, utilizando como arma supuestamente la cocaína, sustancia que conoce a la perfección. Y comenzaron al año justo de salir en libertad provisional por la causa de narcotráfico navarra. En junio de 2018 fue condenado a tres años y tres meses, pero no regresó a prisión gracias a que recurrió esa sentencia.