El dueño de una tienda de ropa y zapatos de segunda mano y antigüedades ubicada en la calle Roger de Flor, a pocos metros de la transitada y comercial avenida del Oeste, falleció ayer por la mañana víctima de las fuertes quemaduras sufridas al quedar atrapado en el incendio declarado en el almacén del local. Las llamas, cuyo origen se investiga si pudo estar en la chispa de un enchufe en mal estado del almacén, se propagaron con rapidez por el local, donde se acumulaba gran cantidad de ropa y enseres.

Una clienta que también se encontraba en el interior del local en el momento del incendio, que se produjo a las 9.40 horas y se dio por sofocado al mediodía, pudo salir del local por su propio pie.

El propietario del negocio, de nacionalidad nigeriana, fue traslado al hospital la Fe con fuertes quemaduras en cara y cuerpo y falleció al llegar al centro hospitalario, según informaron fuentes del Centro de Información y Coordinación de Urgencias. Además, fueron trasladados a un centro hospitalario y atendidos por inhalación de humos dos agentes de la Policía Nacional.

Los dos agentes fueron los primeros en llegar al lugar de los hechos y trataron de sofocar el incendio con los extintores del vehículo policial.

El CICU movilizó hasta el lugar a una unidad del SAMU y otra de un vehículo de Soporte Vital Básico (SVB). El equipo médico asistió al hombre rescatado, de unos 50 años de edad, por quemaduras graves y tras realizarle diversas maniobras de estabilización, fue trasladado al hospital La Fe, donde finalmente falleció.

El incendio, donde intervinieron varias unidades de la policía nacional, local y bomberos, provocó una intensa humareda que obligó a desalojar la finca en la que se ubicaba este bajo comercial. «Ha sido un susto terrible, hemos tenido que evacuar a toda prisa a todos los vecinos», explicaba el portero.

La policía no pudo facilitar ayer los datos del fallecido que, según los vecinos, residía en Orriols. «No vivía en la tienda». «Yo le veía llegar todas las mañanas con la bicicleta», explicaba la dueña de una tienda de composturas situada frente al local siniestrado. Conocidos y clientes del fallecido, que respondía al nombre de Paddy, lamentaban ayer el inesperado suceso. Un conocido del fallecido, que había quedado con él esa misma mañana explicó a este diario, a las puertas del local incendiado, que no podía creer lo ocurrido. «He hablado con él por teléfono esta misma mañana», explicaba.