El juez de Violencia sobre la Mujer de Massamagrell ha impuesto únicamente una orden de alejamiento a un hombre encausado por haber violado e intentado estrangular a su mujer, después de lo cual, ante los gritos de la víctima, salió corriendo de la casa y ha permanecido casi un mes huido de la Justicia. La víctima, catalogada como de riesgo extremo, primero, y alto, después, estaba embarazada de ocho semanas cuando sufrió el brutal ataque y ha tenido que irse de València por miedo.

El presunto maltratador no llegó a ser detenido, porque al cabo de 25 días se entregó con su abogado en el juzgado, al saber que la Guardia Civil le pisaba los talones. Entrar sin esposas es una de las razones que le ha permitido salir libre de la sede judicial, una vez que el juez le notificó la orden de protección que le impide acercarse o comunicarse con la mujer.

El último episodio de maltrato se produjo en la tarde del 18 de diciembre pasado, cuando la pareja estaba en su domicilio, en Puçol. El hombre, de 27 años, inició una discusión con la chica, de 26, en el transcurso de la cual él comenzó a golpearla y luego intentó estrangularla agarrándola con fuerza dl cuello. A partir de ahí, la violó, la vejó y luego trató de violarla por segunda vez. Al fracasar, comenzó de nuevo a golpearla y a tratar de estrangularla sobre la cama. En ese momento, la mujer estaba embarazada de ocho semanas, algo que su maltratador conocía.

La víctima le suplicó que la dejara ducharse. Fue entonces, semidesnuda, como pudo salir corriendo al balcón y pedir socorro a gritos. Numerosos viandantes acudieron a su llamada, mientras su pareja trataba de introducirla a la fuerza en casa para que dejara de pedir auxilio. Al ver que cada vez había más gente mirando hacia su vivienda, el supuesto agresor salió corriendo de la casa.

Las llamadas de los vecinos propiciaron la intervención de la Guardia Civil, que envió una patrulla al lugar y acompañó a la víctima al hospital. Allí certificaron la agresión sexual y los golpes, tras lo cual agentes del equipo de Policía Judicial de Puçol se pusieron manos a la obra para dar con el sospechoso.

Riesgo extremo

La víctima formalizó la denuncia ante la Guardia Civil nada más salir del hospital. Dada la violencia de la agresión y el resto de circunstancias que rodean el caso, la valoración policial determinó que existía un riesgo extremo para la mujer, propiciada, además, por el hecho de que el sospechoso había huido y seguía en libertad.

De hecho, el miedo de la víctima la empujó a irse de València, para buscar refugio con sus familiares, fuera de la Comunitat Valenciana.

Pese a la intensa búsqueda del presunto maltratador, los investigadores no lograron dar con su paradero. Durante las siguientes semanas, el supuesto autor de la violación y la agresión a la joven estuvo enviándole mensajes escritos y grabados de manera constante, en los que incluso le demostró que sabía donde estaba. Por esa razón, y aunque el riesgo en una segunda valoración bajó de extremo a alto, ha estado bajo permanente protección policial. De hecho, incluso fue escoltada por la Guardia Civil en el viaje desde València hasta su nuevo domicilio.

Sin embargo, en ese momento la orden de protección solicitada al juez por la Guardia Civil a petición de la víctima seguía sin entrar en vigor, dado que, para ello, debía ser previamente notificada al sospechoso. Y dado que este no era localizado, pudo seguir enviándole los mensajes sin infringir ninguna norma por ello.

La inminencia en ser detenido llevó a que el presunto maltratador optara finalmente por entregarse directamente en el juzgado, algo que hizo en la mañana del pasado 12 de enero, en compañía de su abogado particular.

El juez le recibió declaración y, dado que no llegó detenido a la sede judicial, no se celebró comparecencia de prisión, así que, tras declarar, salió libre, eso sí, con la orden de protección notificada, que le impide acercase a su mujer o comunicarse con ella por cualquier medio.

La abogada de oficio de la víctima ya ha solicitado al juez de Violencia sobre la Mujer de Massamagrell la comparecencia de prisión, en la que solicitará que ingrese en un centro penitenciario hasta la celebración del juicio, a tenor de la gravedad de los hechos.