Un camión cargado con hachís interceptado por guardias civiles especializados en la A7, en Sagunt, en otoño de 2019 fue el pistoletazo de salida para que agentes del Equipo de Policía Judicial y del Área de Investigación de Riba-roja destapasen la rama valenciana de una de las mayores redes de producción y distribución de marihuana en el norte y este de Europa. Gracias a esa primera intervención, que Levante-EMV adelantó en exclusiva en aquel momento, toda la operación ha sido dirigida por el Juzgado de Instrucción número 2 de Sagunt.

Las cifras de la Operación Mocy, dada a conocer oficialmente ayer, dejan clara la importancia de la macrorred: 110 detenidos —casi la quinta parte de ellos en València—, 80 registros en España y Polonia, tonelada y media de marihuana incautada, más de 20.000 plantas arrancadas, así como 43 kilos de cocaína y 91 de hachís. Se trata de un complejo entramado criminal, integrado por grupos mafiosos de Polonia, Bulgaria, España yMarruecos, que había convertido Málaga, Granada y València en el vivero que producía cantidades industriales de marihuana para vender en el norte y este de Europa, donde los precios de esa droga suplican a los que se pagan en España.

La investigación había sido iniciada por la Guardia Civil de Sevilla en septiembre de 2019 tras detectar a un importante capo polaco en Estepona (Málaga), desde donde dirigía las plantaciones de esa provincia y de Granada. Tras la intervención del camión en Sagunt y la investigación de los agentes de Riba-roja, ambos casos acabaron por confluir, al constatar que los 18 detenidos en València constituían, en realidad, una sucursal liderada por un búlgaro residente en Manises al que se considera uno de los lugartenientes del máximo jefe, el de Estepona.

El zarpazo propinado por la Guardia Civil aquí permitió desmantelar siete naves y varios chalés, en cuyo interior había más de 16.000 plantas en distintas fases de crecimiento, así como cerca de una tonelada de cogollos de marihuana listos para su exportación. En los registros llevados a cabo en Manises, la Pobla de Vallbona, Llombai, Turís, Godelleta y Vilamarxant, los agentes decomisaron 300.000 euros y varios coches de gama alta.

El cabecilla de la trama valenciana, que se ocupaba personalmente de controlar la producción de la droga con visitas constantes a las naves y los chalés donde tenían a los vigilantes viviendo para ocuparse de las plantaciones, llevaba una vida discreta y sin estridencias económicas que le ayudaba a pasar desapercibido.

Según el comunicado emitido ayer por la Guardia Civil, se trata de la organización de producción de marihuana «más activa de Europa». Tanto la marihuana made in Spain como el hachís que traían desde Marruecos era enviado a Polonia en coches y camiones con dobles fondos y, en ocasiones, hasta en un autobús.