El presunto asesino de Marta Calvo, Lady Marcela Vargas y Arliene Ramos ha comparecido ante el juez del caso, el titular del Juzgado de Instrucción número 20 de València, para ser informado de la imputación de 34 delitos. Han sido dos de las acusaciones particulares, ejercidas en nombre de una de las fallecidas y de siete supervivientes, las que han solicitado la comparecencia de hoy para acusarle formalmente de esos delitos, a la luz de las investigaciones llevadas a cabo hasta ahora por la Guardia Civil y por el propio magistrado.

Jorge Ignacio P. J. ha llegado esta mañana en un furgón de la Guardia Civil desde la cárcel de Picassent, donde permanece recluido en prisión provisional desde el 6 de diciembre de 2019, y a las doce en punto ha sido trasladado hasta la sala 36 del edificio que alberga la Ciudad de la Justicia.

En su comparecencia ante el magistrado ha ocurrido algo que ha roto la tónica habitual que ha mostrado el acusado en las últimas ocasiones que ha tenido que presentarse ante el juez. Jorge Ignacio P. J. ha estallado. Ha sido después de que el juez le "rogase" a petición de la abogada de la madre de Marta Calvo, Pilar Jove, que desvelara dónde se halla el cuerpo de la joven. Ante esta petición, el hombre ha explotado: "¡Ya lo expliqué sobradamente a la Guardia Civil, yo no he dado muerte a Marta Calvo!". Esta postura sí es la que Jorge Ignacio ha defendido desde el principio, él asegura que encontró a la chica fallecida y la descuartizó para deshacerse del cadáver.

Además, en esta comparecencia, el presunto asesino de Marta Calvo ha asegurado que "fueron las 'escort" que ahora se han presentado como acusación particular, las que llevaron la droga a los encuentros para la celebración de las "fiestas blancas", de las que pretende dar una lección al juez y al resto de las partes presentes en la comparecencia.

Se le imputan 34 delitos en total, 21 de ellos expuestos hoy

En la comparecencia, cuya celebración adelantó Levante-EMV, han estado presentes no solo el acusado y el juez, sino también la fiscal de Jurado asignada al caso, así como una de sus dos abogados defensores, la letrada navarra María Herrera, y los cuatro de las acusaciones particulares: Pilar Jove en nombre de la madre de Marta, Marisol Burón; Candela Estévez, en representación del padre de la joven de Estivella; Juan Carlos Navarro, en representación de las otras dos víctimas mortales y seis de las supervivientes; y Vicente Escribano, en nombre de otra de las mujeres que sobrevivieron a las prácticas homicidas de Jorge Ignacio P. J. En total, la causa suma ya 10 víctimas: tres fallecidas y siete supervivientes, las cuatro restantes hasta las 14 que ser investigaban inicialmente no han generado acusaciones puesto que no llegaron a mantener encuentros sexuales con él.

Navarro le acusa de 21 delitos: siete, todos ellos con la agravante de género, de asesinato -uno de ellos, el de Arliene, consumado, y el resto, en grado de tentativa-, siete contra la salud pública por la administración de la droga y siete más contra la integridad moral. Al final de la comparecencia, Navarro ha sentenciado que, "el alto grado de pureza de la cocaína que se le suministraba en dosis letales convierte en este caso a la droga en el arma homicida"

Escribano, por su parte, le imputa cinco, todos ellos sobre una de las supervivientes cuya representación lleva este letrado: uno de asesinato intentado, otro contra la salud pública, otro más de agresión sexual, omisión de deber de socorro y contra la integridad moral. Jove, en nombre de la madre, le imputa estos mismos 5 delitos pero el asesinato consumados, pero tanto Escribano como Jove añaden el agravante de género en el delito de asesinato. A estos se añade el de profanación de cadáver, solicitado por la representante legal del padre de Marta Calvo, que ha comparecido por videoconferencia.

La Fiscalía por su parte deja, por el momento, en homicidio las muertes y agresiones a las 10 víctimas, pero también le acusa de los delitos de omisión del deber de socorro, contra la libertad sexual en todos los casos y le suma un delito continuado contra la libertad moral.

Tal como ha venido informando este diario, Jorge Ignacio P. J. está investigado en un procedimiento de Jurado que dirige el juez de Instrucción 20 de València por el asesinato consumado de tres mujeres -Arliene Ramos, Lady Marcela Vargas y Marta Calvo- y el asesinato intentado de otras once más que sobrevivieron a los encuentros sexuales con él.

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En todos los casos, habría utilizado un mismo modus operandi: administró presuntamente a sus víctimas cocaína en piedras que les introdujo sin su permiso en los genitales y les dio, al menos en algunos de los casos, una segunda sustancia estupefaciente para vencer su consciencia. Con todas ellas había pactado sesiones de sexo pagado, pero el hecho de haber anulado su voluntad -varias de ellas han declarado ante la Guardia Civil y el juez que llegaron a perder el conocimiento y se sintieron al borde de la muerte-, ha llevado a algunos de los abogados de la acusación a incluir los delitos de agresión sexual en el ya amplísimo catálogo de imputaciones en contra del presunto asesino en serie.

Jorge Ignacio fue sacado recientemente de la Enfermería por la subdirección médica del centro penitenciario de Picassent, donde ha permanecido más de un año en una situación completamente anómala, tras sortear su salida a los módulos comunes donde están el resto de los presos alegando temor a ser agredido e ideas suicidas que nunca ha llegado a poner en práctica. De momento, continúa en uno de esos módulos, aunque ya ha comenzado a protestar ante los funcionarios con el fin de buscar de nuevo el regreso a la Enfermería, un destino mucho más amable que el resto de los corredores de la cárcel.