Dos psiquiatras forenses de la Unidad de Psiquiatría del Instituto de Medicina Legal de València han sometido hoy, durante más de tres horas, a una exploración médica al presunto asesino de Marta Calvo, Lady Marcela Vargas y Arliene Ramos en la Ciudad de la Justicia de València. Se trata de una diligencia ordenada de oficio por el juez instructor de la causa, el titular del Juzgado de Instrucción número 20 de València, y que es habitual en todos los casos de homicidio, así como en procedimientos penales graves.

Esta es la segunda vez que Jorge Ignacio P. J. comparece ante los psiquiatras, aunque en la primera de las sesiones se quedó en intento por su falta absoluta de colaboración. En aquel momento, adujo que no había sido informado por su abogado del trámite, de manera que se negó a contestar a una sola de las cuestiones.

Por esa razón, el juez ordenó hace unas semanas que se ampliara aquel primer informe, sin contenido en realidad por su falta de colaboración. Hoy, el presunto asesino en serie sí se ha mostrado colaborador, aunque no han llegado a abordarse los hechos, sino que simplemente se ha tratado de reconstruir, con su relato, su propia biografía. De hecho, los forenses tienen previsto cumplimentar más adelante el resto de los test y entrevistas que forman parte de todo protocolo de exploración psiquiátrica forense.

Para llevar a cabo esta diligencia, Jorge Ignacio P. J. ha sido conducido de nuevo a la Ciudad de la Justicia a primera hora de hoy y, pasadas las 10.00 horas, ha dado inicio la entrevista con los dos psiquiatras forenses, que se ha prolongado hasta casi las dos de la tarde.

Además de esta exploración psiquiátrica, el juez espera un segundo informe, encargado por las acusaciones particulares y que realizará el psicólogo experto en psicópatas Vicente Garrido, en el que las familias de las once víctimas personadas en la causa -las de las tres asesinadas y las ocho mujeres supervivientes- pretenden demostrar que, efectivamente, Jorge Ignacio P. J. tiene una personalidad que encajaría con la del psicópata y asesino en serie, como parece desprenderse de las investigaciones llevadas a cabo hasta ahora, y que en este caso el arma homicida sería "la cocaína en alto grado de pureza, que administraba a sus víctima en dosis letales", como describió el pasado martes el letrado Juan Carlos Navarro, que representa a dos de las víctimas mortales y a cinco de la supervivientes, al término de la segunda comparecencia de imputación de delitos.

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En esa comparecencia, las cuatro acusaciones particulares, que representan a nueve de las once víctimas y la fiscal, que ejerce la acusación en nombre de las once, imputaron a Jorge Ignacio P. J. hasta 58 delitos, que en realidad se quedan en al menos 37, ya que existe duplicidad en las acusaciones al haber tantas partes personadas. Obviamente, el acusado solo podrá ser enjuiciado una vez por cada hecho punible, independientemente de que distintos abogados le achaquen por separado los cargos. Por ahora, se le acusa de once homicidios o asesinatos (tres consumados y el resto, en grado de tentativa), así como de varios de tráfico de drogas, contra la libertad sexual, contra la integridad moral, omisión del deber de socorro y profanación de cadáveres. Todas las acusaciones contemplan la agravante de género en todos los delitos, ya que consideran que actuó contra ellas por el hecho de ser mujeres y para someterlas desde su sentimiento de superioridad.

Su defensa, sin embargo, volvió a enfatizar en esa comparecencia que "no hay una sola prueba, ni siquiera un indicio" de que su cliente, que lleva en prisión de manera ininterrumpida desde el 6 de diciembre de 2019, haya cometido delito alguno.