El pesquero Calpe Mar, perteneciente a la flota de ese municipio de la Marina Alta, atrapó ayer entre sus redes los restos de un cuerpo humano mientras faenaba a una tres millas al sur de Calp. Se trata de un hombre del que poco más se sabe y su identificación va a ser extraordinariamente complicada dado el deteriorado estado en que se encontraba el cadáver, que podría llevar meses en el agua.

El hallazgo se produjo cuando los pescadores realizaban el última lance del día con sus redes de arrastre, que es el arte de pesca de esa embarcación. Cuando izaron las redes y volcaron el contenido sobre la cubierta para realizar la selección del pescado, se dieron cuenta de la presencia de lo que claramente correspondía con un tronco humano que conservaba la cabeza y parte de una de las extremidades.

El cuerpo estaba totalmente esqueletizado y no conservaba tejidos blandos ni piel, por lo que se identificación se prevé muy compleja. Todo apunta a que llevaría meses en el mar y que habría sido víctima de la acción de la fauna marina.

Nada más darse cuenta de la presencia del resto cadavérico, el patrón de la Calpe Mar avisó a las autoridades y puso rumbo a puerto. A su llegada, pasadas las cuatro y media de la tarde, ya esperaban en el muelle agentes de la Guardia Civil de Calp y de su equipo de investigación, que han asumido el caso.

Además, acudió el juez de guardia de Dénia, así como el forense, quien apenas pudo examinar los restos, dado el avanzado estado de putrefacción, por lo que será durante la autopsia que se le practicará en el Instituto de Medicina Legal de Alicante, probablemente a partir del lunes, cuando se puedan obtener más datos que ayuden a saber de quién se trata y cómo murió.

Una de las hipótesis que se barajan es que pueda tratarse del cuerpo de un migrante caído (o arrojado) al mar desde una patera, lo que aumentaría la dificultad para su identificación, salvo que su familia haya denunciado su desaparición y esta llegue a conocimiento de las autoridades españolas.

Las costas valencianas han sido punto de llegada, a lo largo de los años, de cuerpos procedentes de lugares tan dispares como Manacor, Marsella o Peñíscola, o incluso de embarcaciones. Solo algunos de esos casos, precisamente, en los que había denuncia de desaparición o aquellos en los que se pudieron obtener datos relevantes en el cadáver durante la autopsia, han podido ser resueltos.