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Estafas "post mortem"

Condenados los implicados de una estafa a bancos en Alicante diez años después del hallazgo del cadáver de su cabecilla

Estafas "post mortem"

Por los juzgados de Alicante han pasado decenas de causas que le implicaban en estafas a bancos. Desapareció misteriosamente en el año 2008 y su cadáver fue localizado en 2011 en una casa abandonada en el Maigmó. La Guardia Civil lo investigó como un asesinato. Pese al tiempo transcurrido, las estafas presuntamente urdidas por Jesús Hernández Utrera siguen llegando a juicio. La Audiencia Provincial ha condenado a nueve de los implicados en una de sus estafas a principios de 2007 y que sufrió Caixa Galicia en Alicante por importe cercano a 200.000 euros. El juicio se cerró con una conformidad en la que los acusados aceptaron penas que oscilan entre los diez meses y los dos meses de cárcel.

El modus operandi de esta estafa es muy similar al perpetrado en otras entidades bancarias. La red dirigida por Hernández Utrera falsificaba documentación, como nóminas, a nombre de personas sin recursos que en esta ocasión solicitaban créditos para la adquisición de un coche. La red contaba con una empresa ficticia que supuestamente se dedicaba a la venta de vehículos, pero sin actividad real. Cada vez que se cerraba una supuesta venta de un coche con financiación bancaria, la entidad hacía la transferencia. El dinero no iba destinado a coche alguno y acababa ingresado en las cuentas de Hernández Utrera. Cuando el banco iba a reclamar el pago, se encontraba con que las personas a las que se otorgó el crédito eran insolventes y no había bienes que embargar,.

Por estos hechos, estaba acusado el gestor de una de las sucursales en Alicante de Caixa Galicia, a quien se imputaba el estar conchabado con la red para facilitarles la obtención fraudulenta de los préstamos. Éste es uno de los acusados que se ha conformado con la pena de diez meses de cárcel por falsificación de documento mercantil, la pena que también se ha impuesto a las personas que figuraban como responsables del concesionario de coches ficticio y que se llevaban una comisión de 500 euros por cada crédito cerrado. Los otros seis acusados eran los compradores ficticios de los vehículos. En esta causa, se investigaron un total de once operaciones de crédito, que ascendían a unos 18.000 euros por vehículo. En seis de ellas no se ha podido acreditar que los solicitantes del préstamo actuaran en connivencia con la trama delictiva por lo que estos acusados han quedado exonerados. El fallo deja abierta la vía civil para que el banco pueda ejercitarla para recuperar el dinero.

Créditos hipotecarios

La mayoría de estas estafas se perpetraron durante la pasada década, en los años del boom inmobiliario en los que los bancos concedían créditos alegremente. La organización de Hernández Utrera consiguió con documentación falsificada ponerse a su nombre viviendas y usaba a indigentes y personas sin recursos para figurar como interesados en comprar la casa. En la trama había implicadas sociedades de tasación que valoraban las viviendas a un precio muy superior al que los inmuebles tenían en el mercado. El banco aprobaba las operaciones sin saber que los hipotecados eran personas que jamás iban a pagar un euro del préstamo, ya que todas las nóminas, declaraciones de IRPF y documentos que acreditaban la solvencia económica eran falsificaciones. Otras entidades estafadas por la trama fueron el Banco de Santander, el BBVA, la extinta Bancaja y la Caja Castilla-La Mancha.

Los restos de Hernández Utrera aparecieron en una casa abandonada en el Maigmó. El cuerpo era un esqueleto y la causa de la muerte fue violenta. La Guardia Civil llegó a detener a dos personas por el crimen, al que vinculó con una red de narcos que hizo negocios con la víctima. La causa aún no ha llegado a juicio.

El rastro de Jesús Hernández Utrera se perdió en el año 2008 hasta que tres años después unos niños que jugaban en una casa abandonada en el Parque Natural del Maigmó encontraron un esqueleto humano. Las pruebas de ADN han confirmado que los restos pertenecen en Utrera, mientras que la Guardia Civil determinó que se trató de un asesinato. La investigación apunta a que fue asesinado por una red de narcos.

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