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"Me dijo que tenía comprada a la Policía y que si decía algo, me mataría"

La víctima relata en el juicio cómo vivió las amenazas y violaciones del empresario kuwaití que la agredió tras contratarla como canguro de sus hijos

"Me dijo que tenía comprada a la Policía y que si decía algo, me mataría"

"Me dijo que tenía comprada a la Policía y que si decía algo, me mataría"

Estremecedor. Así fue el relato de la joven marroquí que denunció haber sido violada hasta en tres ocasiones por el empresario kuwaití con el que trabajaba cuidando a sus hijos como canguro en la residencia de este, en Calp. La mujer ratificó ayer ante un tribunal las tres violaciones que sufrió durante los tres meses que estuvo trabajando para el acusado en esa localidad de la Marina Alta durante el verano de 2019, hasta que una noche pudo escapar y pidió ayuda. Según su relato, tras la primera violación el acusado se lo dejó muy claro: «Me dijo que tenía comprada a la Policía y que, si decía algo, me iba a matar».

El procesado está en prisión preventiva desde su detención en septiembre de 2019 por estos hechos, tal como adelantó en su momento Levante-EMV. La Fiscalía le reclama más de 40 años de cárcel en un juicio que arrancó ayer en la Sección Tercera de la Audiencia de Alicante.

La mujer estuvo declarando durante cerca de dos horas, protegida por un biombo para no tener contacto visual con el acusado y asistida por una intérprete y una psicóloga, en un interrogatorio que tuvo que interrumpirse en algunas ocasiones al romper en lágrimas y que fue más tenso hacia el final, cuando empezó a preguntar la defensa.

Según relató, comenzó a trabajar para él cuidando de sus dos hijos en junio de 2019. «Me dijo que no me iba a pagar nada, pero a cambio me iba a arreglar los papeles para poder estar en España», dijo. Los primeros incidentes llegaron cuando se acercaba a ella y empezaba a tocarla mientras hacía la comida a los niños. «Le dije que tenía novio y él me respondió que la consideraba como una hija y que no me preocupara, que aquí no se vivía como en la jungla», rememoró.

No pudo concretar la fecha de la primera violación pero aseguró que el acusado entró en su habitación mientras dormía. Según relató, «estaba bebido y con los ojos rojos» y llevaba un bote de crema en la mano. La mujer relató que entre lágrimas le suplicó que no lo hiciera y que era virgen, y él respondió que no se preocupara que lo iba a hacer por detrás.

Según declaró, no dijo nada por miedo. Todavía en las semanas posteriores recibió dos visitas más hasta que en la tercera, el 12 de septiembre, ella escapó de la casa. Antes de subir, había recibido un mensaje del acusado que decía «eres un animal, quiero acostarme contigo, perra» y que borró poco después de enviarlo, aunque acabó presentándose en su dormitorio.

La mujer revivió cómo, tras esta agresión, corrió a esconderse en el cuarto de baño. «Era la única habitación que tenía pestillos», dijo, y de allí pensó en huir saltando por la ventana.

Finalmente trató de alcanzar la puerta de la calle y fue interceptada por el acusado, que golpeó a sus propios hijos cuando estos intentaron protegerla de él. La chica consiguió finalmente alcanzar la calle en pijama y sin zapatos e intentó pedir ayuda.

«El vecino no quería llamar a la Policía porque el acusado era su amigo», explicó. La actitud fue la de intentar promover un acuerdo, hasta el punto de que este vecino llamó por teléfono a un tío del acusado en Alemania que ofrecía diez millones de dirhams (unos 900.000 euros) por retirar la denuncia, ofrecimiento que se produjo cuando la víctima estaba declarando precisamente en el juzgado. Finalmente ella consiguió contactar con su hermana por teléfono y fue esta quien avisó a la Policía Local.

La víctima aseguró que a raíz de estos hechos sigue recibiendo tratamiento: «No quiero salir a la calle, miro debajo de la cama antes de ir a dormir y tengo miedo de los hombres».

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