Los desgarradores gritos de uno de los hijos de Antonio Gómez Moreno, el miembro de ‘Los Chatos’ que murió en un enfrentamiento con el clan de ‘Los Frasquitos’ en octubre de 2017 en Gandia, retumban todavía en la sala donde desde el pasado lunes un jurado popular juzga a once acusados de ambos clanes, enemistados desde tiempo atrás, por esta sangrienta refriega con un muerto y cinco heridos bajo enormes medidas de seguridad y un amplio despliegue policial.

Antonio G. C., uno de los hijos del fallecido y también acusado junto a su hermano de tres delitos de tentativa de homicidio, no pudo contenerse al escuchar la declaración del autor material de las cuchilladas que acabaron con su padre y rompió a llorar y gritar durante varios minutos tras sufrir un ataque de ansiedad. «¡Ayúdame señor, por qué, por qué!», repetía buscando una explicación. Pese a contar con una mampara de separación, ambos hermanos tuvieron que ser trasladados por la policía a otra sala mientras se prolongaran los interrogatorios de los acusados del clan de ‘Los Frasquitos’.

Además de este incidente, la vista oral de ayer estuvo marcada por un cruce de acusaciones y reproches entre los acusados de un clan y otro, sobre quién empezó la refriega, las intenciones homicidas o de mera supervivencia de unos y otros —dependiendo del prisma de cada uno de los procesados— y las armas empleadas en el enfrentamiento, que fueron mostradas una a una a los miembros del jurado: Una hoz —que esgrimía el fallecido—, un cuchillo jamonero de grandes dimensiones, un bate de béisbol, una navaja y un bastón, entre otras.

Juicio de máxima seguridad por un crimen en Gandia entre clanes

Los hijos del fallecido también aseguraron que uno de los miembros del otro clan sacó una pistola, pero que su abuela le pegó con un palo y consiguió desarmarlo. Según la versión de éstos, ‘Los Frasquitos’ llegaron en tres coches poco después de que las mujeres del clan, tres de las cuales también están acusadas —pero que la Fiscalía exime de responsabilidad— les habían amenazado de muerte. «Cuando los vi bajar de los coches armados con palos y cuchillos no me lo podía creer. ‘No tenéis corazón, si somos todos familia’», explicaba Antonio ya que ambos clanes están emparentados.

Éstos aseguran que fueron directamente todos a por su padre, quien trató de defenderse con una hoz. «Intenté ayudar a mi padre, pensé que era el fin, que ninguno saldría vivo de allí», relata Juan sobre el enfrentamiento . Su hermano Juan, que en ese momento tenía 18 años, recuerda que «intentaba mediar pero no podía, eran más mayores y más fuertes que yo».

Por su parte, los tres hermanos de la familia de ‘Los Frasquitos’, que se enfrentan a penas de 30 y 28 años de prisión por un homicidio consumado y dos más en grado de tentativa coinciden en que actuaron en defensa propia y que ese día, 1 de octubre de 2017, fueron a buscar a ‘Los Chatos’ «simplemente para hablar como hombres», ya que llevaban tiempo siendo extorsionados y amenazados por uno de los hijos del fallecido, según su versión.

Los acusados se acogieron a su derecho de responder únicamente a las preguntas de sus letrados, Juan Carlos Navarro —que ejerce la defensa de los nueve procesados del clan de ‘Los Frasquitos’— y José Manuel García, que lleva la acusación contra los dos hijos del fallecido, que se enfrentan a sendas penas de 24 años de prisión por tres delitos de tentativa de homicidio.

José F. G., alias ‘Tete’, de 24 años y presunto autor material de las tres cuchilladas que acabaron con la vida de Antonio Gómez Moreno, de 37 años, asegura que después de dejar a su mujer y a sus hijos, de ocho meses y tres años, en casa, le dijo a sus hermanos que lo acompañaran a hablar con ‘Los Chatos’ y que fueron éstos quienes empezaron la pelea agrediendo a uno de sus hermanos con un bate de béisbol.

Denuncian amenazas de muerte previas al juicio

Miembros del clan de ‘Los Frasquitos’ han denunciado amenazas de muerte realizadas por familiares de los ‘Chatos’ una semana antes del juicio a través de redes sociales. En el vídeo puede verse a dos familiares del fallecido, que tienen que declarar hoy en calidad de testigos, y cómo uno de ellos realiza el gesto de recargar y disparar un arma de fuego con las manos en señal de venganza. Todo ello ha hecho que se incremente la seguridad en las dependencias judiciales y sus alrededores con un amplio despliegue de policías y guardias civiles para evitar un nuevo enfrentamiento.

La familia del fallecido en la reyerta mortal de Gandia amenaza al clan rival antes del juicio