Finalmente el testimonio de arrepentimiento del acusado y las alegaciones de este asegurando que en ningún momento pretendió causarle ningún daño a Teresa Miralles, la anciana de 82 años a la que conocía de haberle hecho varios trabajos de albañilería en su casa, no lograron convencer a los miembros del jurado popular, quienes han declarado a Yunior O. G. culpable de asesinar en agosto de 2018 a la octogenaria, en su piso de la avenida Baleares de València, asfixiándola con una almohada o algún objeto similar, para posteriormente llevarse las joyas que ella misma le había entregado y que vendió en un local de compraventa de oro de Llíria tres días después.

Con este veredicto, en el que también consideran probado que se aprovechó de la vulnerabilidad de su víctima y que la anciana no tuvo posibilidad alguna de defenderse, todo indica que será condenado a una pena de prisión permanente revisable, que solicitaba el Ministerio Fiscal.

La defensa planteó una serie de circunstancias atenuantes en caso de que el jurado no avalara la tesis del homicidio imprudente, como la drogadicción y el consumo de alcohol, no obstante tampoco han sido declaradas probadas las mismas al entender que el alcohol o droga que pudiera haber tomado ese día no afectaba a la hora de cometer los hechos. De hecho, condujo sin problemas hasta la Pobla de Vallbona tras cometer su crimen. El único resquicio que ha dejado abierto el jurado es la confesión que hizo en la primera sesión del juicio, aunque al tratarse de una confesión tardía y parcial —alegó que solo le tapó la boca para que no gritara y que se fue de la casa creyendo que estaba viva— esta posiblemente no afecte a la pena definitiva.