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El joven que echó a una banda de atracadores ayudado por su abuela y armado con una fregona: "Nos defendimos como pudimos"

Jonathan González plantó cara a tres encapuchados que perpetraron cuatro asaltos más en Oviedo

El joven que echó a una banda de atracadores ayudado por su abuela y armado con una fregona: "Nos defendimos como pudimos"

El joven que echó a una banda de atracadores ayudado por su abuela y armado con una fregona: "Nos defendimos como pudimos"

Nos defendimos como pudimos. Mi abuela cogió la fregona, yo lancé puñetazos y se marcharon después de que les amenazara con una silla”. Jonathan González vivió a sus 20 años uno de los mayores sustos de su vida cuando al asomarse a las escaleras de su casa de Santullano, en Las Regueras, vio a tres encapuchados subiendo por las escaleras y a su abuela tratando de defenderse fregona en mano. Todo fue cuestión de segundos, pero ambos consiguieron provocar la huida de los asaltantes, que son los principales sospechosos para la Policía de otros cuatro robos perpetrados en la noche del martes en negocios de Oviedo con el habitual modus operandi de la conocida como “banda del Seat”.

Corría la una de la madrugada cuando Jonathan estaba bañando el perro y empezó a escuchar los ruidos. Al parecer, al menos cuatro hombres encapuchados habían entrado en el bar existente en el mismo inmueble de la vivienda familiar con una tapa de alcantarilla y decidieron intentar entrar en la casa para buscar un buen botín. “Venían en un coche tipo ranchera con baca”, indicó el chico.

El chico se asomó, pero, lejos de espantar a los asaltantes, estos siguieron adelante. “Quizás pensaban que nos íbamos a achantar, pero al ver que oponíamos resistencia se marcharon”, explicó el joven, que inmediatamente llamó a los cuerpos de seguridad, que desplegaron un gran operativo para intentar cazar a los ladrones.

El trajín de intentos de robo y destrozos comenzó a las doce de la noche en el obrador de las confiterías Ovetus de San Lázaro. Un grupo de delincuentes empotró su coche contra la puerta del negocio y la destrozó para entrar. Al no encontrar el dinero, los asaltantes se dedicaron a sacar del frigorífico bandejas con masa y hojaldre y tirarla al suelo.

Media hora más tarde, una clínica dental de la Tenderina sufría un episodio similar. “Utilizaron una maza para romper la puerta y como no hallaron ni un euro hicieron varios destrozos materiales”, indica el marido de la propietaria del negocio, que ayer se vio obligado a cancelar todas las consultas.

Todo parece indicar que continuaron su camino hacia Las Regueras para posteriormente hacer parada en San Claudio. “Las cámaras captaron a tres encapuchados moviendo dos coches, pero no lograron salir al estar los portones inactivos”, relata el dueño de un taller asaltado en la localidad.

La última fechoría detectada, al menos de momento, tuvo lugar a las dos de la mañana en otro taller, en este caso de Trubia, donde robaron el BMW de un empleado y quemaron el coche con el que habían perpetrado los asaltos previos.

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