El hallazgo ayer de dos pequeñas botellas de oxígeno en el mar compradas por Tomás Gimeno parece confirmar la hipótesis de la Guardia Civil de que el padre de las niñas Olivia y Anna se habría suicidado tras lastrar a sus hijas al fondo del mar. Pese a las teorías que apuntaban a que el supuesto parricida podría haber huido en el último momento, las nuevas pruebas apuntan a que Gimeno se habría lastrado a si mismo con un cinturón de plomos hasta morir ahogado.

Las dos botellas de oxígeno encontradas en la zona en la que se perdió la señal del móvil de Gimeno dan fuerza a esta teoría y los expertos creen que el tinerfeño o tenía todo pensado. Optó por un descenso lento pero asistido con muy pocas reservas de oxígeno. El tipo de botellas encontradas, y de la que también se ha localizado las facturas a nombre de Gimeno, no tienen suficiente carga para realizar inmersiones. Se trata de pequeñas reservas para trabajos livianos pero no se recomiendan para realizar inmersiones porque no hay suficiente aire y podría haber riesgo de intoxicación por monóxido de carbono.

Es precisamente eso, la intoxicación por monóxido de carbono, o "muerte dulce" el método que Gimeno podría haber elegido voluntariamente por morir. Recibe esta denominación porque la persona que muere no sufre mientras se produce. Se trata de una grave intoxicación que es causada por la inhalación de monóxido de carbono (CO), un gas altamente tóxico que, tras ser inhalado, adormece a la persona, de forma que evita que se produzca una muerte violenta. En el caso de Gimeno, que tenía experiencia en inmersiones subacuáticas, la intoxicación por monóxido lo habría adormecido al poco tiempo de comenzar el descenso lastrado.

El efecto del gas en el cuerpo resulta similar al de un narcótico. Mientras el cuerpo consume las pocas reservas de oxígeno disponibles, la intoxicación por monóxido avanza. Tras penetrar por lo pulmones, provoca un adormecimiento paulatino y la parálisis de los músculos. En pocos minutos, se pierde el sentido y finalmente llega la muerte. Antes se producen daños cerebrales por la falta de oxígeno. La "muerte dulce" puede darse por inhalación de monóxido que va desplazando poco a poco al aire rico en oxígeno.

Escapó a la agonía del morir ahogado

Bajo el agua, el cuerpo entra en un estado de semi inconsciencia mientras sigue intoxicándose. Los investigadores creen que Gimeno fue descendiendo a medida que se adormecía hasta que al final se desmayó y acabó inhalando agua cuando ya no estaba consciente. De esa forma creen que pudo escapar de la agonía del ahogamiento.