El Ajuntament de Vilafamés abrió su piscina municipal el 23 de junio con vistas a mantenerla abierta hasta que terminase la época estival, el 31 de agosto. No obstante, el pasado jueves 15 de julio denunció en su cuenta de Facebook que se habían encontrado defecaciones en en el agua de la piscina. Como consecuencia, el consistorio decidió mantener la piscina cerrada durante 48 horas con la finalidad de poder desinfectarla. Para poder llevar a cabo la desinfección fue necesario hiperclorar el agua, y el Ayuntamiento aseguró en uno de sus comunicados que la depuradora tuvo que "trabajar sin parar".

Al parecer, las defecaciones no han sido el único acto vandálico que se ha producido en el complejo; también rompieron el robot de limpieza y varias piezas del mobiliario, como una de las duchas exteriores, un espejo de los vestuarios, etc.

Después de todos estos incidentes, el sábado 17 de julio el Ayuntamiento comunicó que las puertas de la piscina municipal vuelven a permanecer cerradas por haber encontrado de nuevo defecaciones en el agua. En esta ocasión el consistorio ha tomado la decisión de vaciar del todo la piscina para proceder a su desinfección, y ha asegurado que "la necesidad de vaciarla supondrá un gasto muy importante".

Como consecuencia, el Ajuntament de Vilafamés ha tomado la decisión de acudir a la Guardia Civil para denunciar por la vía penal los actos vandálicos, y asegura que "no parará hasta encontrar a los responsables".