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En Torrevieja

Muere una presa tras negarle una juez la libertad que había pedido por motivos de salud

La mujer estaba recluida desde julio por tráfico de drogas y acabó en la UCI por una parada cardiaca - La magistrada estimó tras el infarto que, de acuerdo a los informes médicos, no había riesgo

Imagen de archivo del centro penitenciario de Fontcalent, donde estaba recluida la interna fallecida. / PILAR CORTÉS

Meryem, una mujer marroquí de 56 años, murió el pasado 14 de agosto en la prisión de Fontcalent menos de un mes después de que un juzgado de Torrevieja denegara su puesta en libertad provisional por razones humanitarias después de haber sufrido una parada cardiaca estando en prisión. La juez, a la vista de los informes médicos, estimó que no había «un riesgo para su salud», según el auto judicial donde se desestimó su excarcelamiento.

La mujer se encontraba en prisión preventiva desde el pasado 1 de julio en la cárcel alicantina tras una operación antidroga en la que también fueron detenidos y encarcelados su marido y su hijo, así como seis personas más arrestadas por la Guardia Civil.

Poco después de su ingreso tuvo que ser trasladada de urgencia a la UCI de un hospital alicantino al sufrir un infarto que casi le cuesta la vida. De hecho, estuvieron unos veinte minutos practicándole maniobras de reanimación cardiopulmonar.

Tras este episodio, el abogado de la interna solicitó el pasado 13 de julio al juzgado de Instrucción número 2 de Torrevieja que decretara la libertad provisional sin fianza de la mujer con comparecencias cada quince días en sede judicial como medida cautelar. El letrado alegó «razones puramente humanitarias» para pedir la libertad «ante el perjuicio que psicológicamente y físicamente» le causaba estar sometida a la prisión provisional.

En la petición se planteaba además que regresar a prisión para mantener el reposo tras la estancia en la UCI conllevaba inconvenientes y «el estado anímico de una persona es importante en las recuperaciones de una enfermedad».

Asimismo, el abogado precisaba en su petición que el secreto de sumario ya se había levantado y por tanto no había riesgo de destrucción de pruebas ni tampoco riesgo de fuga por los problemas de salud que padecía y porque tiene a toda su familia en España.

La magistrada titular del juzgado de Instrucción número 2 de Torrevieja dictó un auto, fechado el pasado 21 de julio, donde desestimaba la petición de libertad y mantenía la prisión para la mujer.

La juez señalaba en el auto que existían indicios racionales suficientes sobre la participación de la investigada en sendos delitos de tráfico de drogas y pertenencia a organización criminal y no concurrían los requisitos establecidos en la Ley de Enjuiciamiento Criminal para acordar la prisión atenuada.

Añadía la juez en su resolución que de acuerdo a la documentación aportada por el hospital sobre la mujer «no se desprende que su internamiento pueda suponer un riesgo para su salud, dado que la misma ha sido atendida inmediatamente y trasladada al hospital ante la parada cardiaca que sufrió y de la que ha sido recuperada, presentando una posible neumonía». Por ello, la magistrada consideró que eran razones «más que suficientes para desestimar la petición de libertad solicitada».

Evidentemente sí que había algún riesgo no detectado en los informes analizados por el juzgado porque la mujer falleció el pasado sábado día 14 en la enfermería de la prisión de Fontcalent, donde estaba recluida tras sufrir la parada cardiaca y recibir el alta en el hospital.

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