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Caso Abierto - Levante-EMV

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Querella

Un preso demanda a la cárcel de Palma por su despido de la cocina

Acudió a los tribunales para recuperar su puesto de trabajo, del que fue expulsado por su falta de compromiso - Dos reclusos le habían denunciado por sufrir amenazas graves

El preso duró solo un mes trabajando en la cocina de la cárcel de Palma.

Un preso de la cárcel de Palma, donde cumple condena, ha demandado al centro penitenciario por la decisión del director de despedirle de su puesto de trabajo, ya que no mostraba el más mínimo interés laboral. Este recluso fue destinado a la cocina del centro penitenciario en el mes de agosto del año pasado. Se le asignó un trabajo como auxiliar de cocina. Para ello firmó una contratación pública a través del organismo autónomo de trabajo y prestaciones penitenciarias. Por cada hora de trabajo recibía un sueldo de algo más de cuatro euros.

Este trabajo le duró poco más de un mes. El director atendió a las quejas y decidió que no acudiría más a trabajar. En su decisión apeló a razones de disciplina y seguridad penitenciaria. El recluso no llegó a encajar en este trabajo dentro de la cocina. Se comprobó que solía llegar tarde a la cocina, nunca mostró el más mínimo interés en el trabajo y, además, amenazó a dos de sus compañeros, que escribieron a la dirección explicando los hechos ocurridos. A pesar de estos incidentes el preso consideró que su despido había sido injusto e ilegal, y presentó una demanda laboral en el juzgado con la intención de que se anulara la decisión acordada.

Es el director de la cárcel quien actúa en nombre de la institución penitenciaria que regula la actividad laboral de los presos que están cumpliendo condena. El trabajo que desarrollan los reclusos, además de estar remunerada económicamente, esta regulada por ley. La normativa, según especifica la sentencia judicial, acota las razones por las que un preso contratado para trabajar en la cárcel puede ser apartado de esta labor. La relación laboral se podría comparar con la de un despido disciplinario, aunque en unas condiciones muy concretas. Razones que sí contemplan la indisciplina penitenciaria y sobre todo que la actuación de este trabajador pueda poner en peligro el ambiente de seguridad que debe imponerse en un centro penitenciario.

La sentencia rechaza la demanda y además lo hace respaldando la decisión del director, por cuanto actuó una vez que demostró el mal comportamiento laboral de este recluso.

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