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"Mi hijo salió a correr y nunca volvió; creemos que alguien lo ha matado"

Los padres de Pascual Robledillo buscan respuestas a su desaparición tras cumplirse un año desde que se le perdió la pista a este vecino de Paiporta

La madre de Pascual muestra el cartel de la desaparición de su hijo. I. Cabanes

Ya ha pasado un año desde que Pascual Robledillo, vecino de Paiporta, salió a hacer deporte como cada día. «Ahora vuelvo», le dijo a su madre antes de salir a correr sin apenas desayunar. Horas después, preocupada al ver que su hijo no regresaba, la mujer le telefoneó y una voz, que en ese momento creyó que era la de él, le respondió escuetamente: «Ahora llego, me he perdido mamá». Desde entonces, 365 días sin noticias de Pascual, de 43 años, al que parece habérselo tragado la tierra.

Su familia, que en un primer momento pensó que podía haber sufrido un golpe de calor debido a las elevadas temperaturas de esa mañana, son cada vez más escépticos sobre la posibilidad de encontrarlo con vida y temen que se trate de una muerte violenta. «Mi hijo salió a correr y nunca volvió, creemos que alguien lo ha matado», confiesa Antonio, padre del desaparecido, sin entrar a valorar posibles sospechosos de su desaparición para no entorpecer las investigaciones de la Guardia Civil.

Su madre duda de si realmente era su hijo quien le cogió el teléfono ese día. «Oí lo que en ese momento quería oír», explica Carmen, quien lo notó raro. Desde entonces ha dado mil vueltas a esas palabras que supuestamente pronunció su hijo. «A lo mejor estaba con alguien y no podía hablar», apunta.

Búsqueda con perros

Durante los dos primeros meses de su desaparición, agentes del Instituto Armado, en colaboración con las policías locales de Paiporta y Picanya, bomberos del Consorcio Provincial, y voluntarios de Protección Civi, participaron en las labores de búsqueda de Pascual por la zona en la que los repetidores de telefonía sitúan su móvil el día en el que se le perdió la pista. No obstante, tras peinar la zona de la carretera de Alba, en la pedanía valenciana de La Torre, el barranco que atraviesa los municipios de Paiporta y Picanya, el cauce del río Túria y los alrededores del barrio de San Marcelino, no se han hallado vestigios sobre su paradero. Ni siquiera los perros adiestrados en localización de cadáveres de la unidad cinológica de la Guardia Civil, venidos expresamente de Madrid para participar en el rastreo, obtuvieron resultados.

El equipo de Policía Judicial de la Guardia Civil de Alfafar mantiene abiertas las investigaciones y han interrogado al entorno familiar, a las amistades y a aquellas personas con las que pudiera estar enemistado el desaparecido, sin que por el momento se haya podido establecer una conexión. Lo que tiene claro su familia es que no se trata de una desaparición voluntaria. «Después de tanto tiempo sin ningún avance, te aferras a cualquier indicio o cosa que pueda recordar algún testigo», indica la hermana del desaparecido, quien pide que si alguien lo reconoce o cree que pudo verlo en esas fechas se ponga en contacto con la Guardia Civil. «Su intención cuando salió a correr era volver a casa pero nunca volvió», lamenta su madre sin perder la esperanza pero consciente de que tiempo que pasa, verdad que huye.

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