Bárbara —nombre ficticio para preservar su anonimato— no ha vuelto a ser la misma desde que el 29 de septiembre de 2018 fue atacada a traición por un desconocido, armado con un cuchillo de trece centímetros de hoja, cuando se encontraba tranquilamente tomándose algo en la terraza de un bar de la plaza del Tossal del Rei en València acompañada de sus hijos menores y una amiga. Su presunto agresor la confundió con su cuñada, esposa de un policía nacional, a quien ya había amenazado de muerte con anterioridad.

El presunto autor de esta tentativa de homicidio u asesinato —ya que no tenía posibilidad alguna de defensa y el ataque se produjo por la espalda— se enfrenta ahora a una pena de seis años y medio de prisión, según la petición del Ministerio Fiscal. Concretamente cinco años y seis meses por el delito de homicidio en grado de tentativa y un año más por las amenazas. El juicio estaba previsto que se celebrara esta semana en la Audiencia Provincial de Valencia, pero tras no alcanzar un acuerdo de conformidad las partes, la vista oral fue aplazada al próximo mes de febrero.

«Nos ha destrozado la vida», confiesa el marido de la víctima, debido a las secuelas psicológicas que todavía padece la mujer, quien sufrió una cuchillada en la espalda que estuvo a punto de alcanzarle un pulmón y que le provocó una gran pérdida de sangre —requirió dos transfusiones— y de no haber sido atendida a tiempo podía haber fallecido en el lugar. Desde ese día, la agredida no sale nunca sola a la calle si ya ha anochecido, no puede sentarse en una terraza si ve que hay mucha gente y desconfía de todo el mundo. Todo ello por miedo, un terror que todavía no ha podido olvidar. Ni ella, ni sus hijos, quienes también estaban presentes.

El procesado, un delincuente con numerosos antecedentes, llevaba meses siguiendo a la mujer de un policía nacional, a la que había amenazado como venganza contra el agente por simplemente hacer su trabajo. Según consta en el escrito del fiscal, entre finales de abril y principios de mayo de 2018 se presentó en el supermercado donde trabajaba la esposa del funcionario público y le amenazó diciéndole que iba a agredir a su marido, y que como le quitaran el dinero lo iba a pagar ella y sus hijos.

Posteriormente, a mediados del mes de septiembre de ese mismo año, vio a una mujer sentada en la terraza de una bar de la plaza del Tossal de València, y bajo la creencia de que se trataba de la esposa del policía —realmente era la cuñada de ésta— se le acercó portando un objeto metálico en la mano y le dio una patada a la silla en la que estaba, amenazándola de muerte y huyendo acto seguido: «¡Hija de puta, te voy a matar!».

A las 20.45 horas del 29 de septiembre, con el objetivo de cumplir las citadas amenazas, según puntualiza el fiscal, y «en la creencia nuevamente de que se trataba de la esposa del policía», el acusado se dirigió a la terraza de este mismo bar de Torrefiel y, «con intención de acabar con su vida», le asestó a la mujer una cuchillada con un arma blanca de trece centímetros de hoja por la espalda.

La víctima, de 38 años, tuvo el tiempo mínimo para, nada más verlo, levantarse de la silla, pero antes de que pudiera protegerse o escapar del lugar, éste le causó una herida grave en el hemitórax derecho. Por suerte la cuchillada no penetró en la cavidad pleural y la mujer pudo salvar la vida. Incluso pudo quitarse el cuchillo clavado en su espalda, y lo arrojó al suelo, donde un vigilante lo recogió y se lo entregó a la policía. Además de la identificación del acusado efectuada por la agredida y los testigos, en el arma hay ADN del mismo, prueba irrefutable de su incriminación en este intento de homicidio.

Tenía una condena suspendida

La Policía Nacional arrestó al sospechoso poco después del intento de homicidio en una vivienda próxima donde se había refugiado. Cuando cometió los hechos Manuel T. F. estaba en libertad porque se le había suspendido una pena de nueve meses de prisión por un delito de quebrantamiento de condena con la condición de que no delinquiera en el plazo de dos años, circunstancia que obviamente incumplió.

La víctima presenta un estrés postraumático grave y estuvo incapacitada para su trabajo durante 130 días. Los gastos médicos por la asistencia en el Hospital La Fe de València ascienden a 7.835 euros. Además, en concepto de responsabilidad civil la Fiscalía solicita que el procesado la indemnice con 7.900 euros por las lesiones y 5.238 por las secuelas.