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Los acusados de la agresión homófoba en Alicante se protegen entre sí

La víctima sufre secuelas físicas y psicológicas tras la paliza

Los cuatro acusados mayores de edad de la agresión en el Monte Tossal, uno de ellos con custodia policial, en la sala de vistas. / RAFA ARJONES

En febrero de este año un grupo de jóvenes se citaron por WhatsApp para ir a apalear homosexuales en las laderas del Monte Tossal de Alicante al grito de "maricones os vamos a matar", propinando una brutal paliza a un hombre de 43 años al que sorprendieron por la zona con unos amigos. Cuatro acusados por estos hechos se sentaron en el banquillo este jueves en un juzgado de lo Penal de Alicante.

Los menores de edad implicados en la agresión todavía están pendientes de juicio. Al estar imputados en la jurisdicción de Menores, pudieron acogerse a su derecho a no declarar y se impuso la ley del silencio. Durante la investigación de los hechos las declaraciones de estos coimputados ayudaron a concretar la participación de los mayores. Sin embargo, en el juicio que este jueves ha quedado visto para sentencia, se acogieron a su derecho a no declarar para no decir algo que pueda volverse contra ellos cuando sean juzgados.

Ninguno de los cuatro acusados mayores de edad reconoció nada en el juicio. O no habían sido ellos o no estaban allí. Solo dos de ellos admitieron que se encontraban esa noche en el Monte Tossal, pero aducen que se marcharon en cuanto vieron el cariz que estaba tomando la cosa. Otros dos sostienen que ni siquiera estaban allí esa noche, entre ellos el principal acusado y que se encuentra en prisión preventiva.

La víctima testificó protegida por un biombo para no tener ningún contacto visual con sus presuntos agresores. Una declaración en la que se ratificó en que la noche del 14 de febrero fue abordado por un grupo de personas mientras se encontraba sentado con dos amigos en un banco del parque del Monte Tossal y que se dirigían hacia ellos al grito de "maricones, hijos de puta os vamos a matar", "iros de aquí". Los tres optaron por marcharse para evitar enfrentamientos. Pero sus agresores comenzaron a perseguirlos armados con palos y lanzándoles piedras al grito de "a por ellos". En la huida, fue acorralado en un aparcamiento de la zona mientras sus compañeros conseguían escapar. Tras recibir un puñetazo en la cara, llegó el resto del grupo que comenzó a golpearle y le derribaron en el suelo, donde siguió recibiendo una lluvia de golpes. Uno de sus agresores usó un palo de madera. Como consecuencia de la paliza, sufrió una fractura del fémur, de la nariz, el pómulo, daños en la mandíbula, contusiones y un trauma psicológico que le ha generado miedo a salir de su casa y estar solo por la calle.

"Esto no es una gamberrada"

La Fiscalía reclama para él penas que suman cuatro años y medio de cárcel por un delito de odio y por las lesiones. Para los otros tres reclamó un año y medio de cárcel por el delito de odio. También se les reclama a todos el pago de multas por coacciones leves y maltrato de obra. Unas penas muy por debajo de las que reclama la acusación particular, que pide tres años de cárcel para todos por el delito de odio y otros cinco años por las lesiones al presunto cabecilla. Delitos a los que se suma otro de tentativa de robo con violencia porque, mientras la víctima estaba en el suelo protegiéndose de la lluvia de golpes, el presunto cabecilla trató de arrebatarle el teléfono móvil.

José Francisco Barragán, el abogado que ejerce la acusación particular en nombre de la víctima, consideró que se trata de hechos muy graves y que "no pueden quedarse en una simple gamberrada". Mientras que desde las defensas se incidió en la falta de pruebas. «No ha quedado acreditado que los acusados participaran en esta agresión", aseveró José Soler, letrado de uno de los procesados.

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