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Lgtbifobia

"En el siglo XXI no te deberían pegar por ser trans, pero sigue pasando"

Valeria, víctima de una agresión tránsfoba, asegura que teme que vuelva a ocurrir y agradece la respuesta "impresionante" de apoyo en las redes sociales

Valeria ha denunciado una agresión transfoba contra ella y su amiga en su cuenta de Instagram.

“No me acuerdo ni cómo llegué a ese momento para que me pegaran la paliza, solo que nos gritaban ‘sois hombres, tenéis polla’, mientras nos pateaban a mi amiga y a mi en el suelo”. Valeria es una chica trans de 19 años, y la madrugada del sábado 2 de octubre sufrió junto a su amiga una agresión tránsfoba en la avenida Blasco Ibáñez de València.

Fueron golpeadas por más de 20 personas al grito de "travelos de mierda", durante una fiesta. Un día más tarde de denunciar la agresión en su cuenta de Instagram agradece el cariño "impresionante" que ha recibido en las redes sociales, aunque confiesa que tiene miedo de que vuelva a ocurrir. "Me da ansiedad salir a la calle ¿Qué hago ahora? ¿No decirle a la gente que soy trans por miedo?" lamenta.

Todo comenzó cuando Valeria y su amiga se quedaron sin vasos de plástico. Dejan a su grupo de amigos y deciden pedirles unos cuantos a otro grupo de chicos, que dicen que no tienen y se despiden con un "adios chicas". En ese momento una persona del grupo se acerca y le dice a Valeria "yo aquí no veo ninguna chica", y después intenta quemarle un cigarro. "Cuando me intentaba ir me cogió del pelo por detrás y me tiró al suelo", cuenta Valeria.

Entonces es cuando el resto del grupo, de más de 20 chicos, se une para propinarle patadas y golpes en suelo, mientras, según cuenta, la arrastraban del pelo. Hasta que no de ellos se giró hacia su amiga y dijo "ella también es un hombre", para empezar a apalear también a la otra joven, que ha denunciado al igual que Valeria pero no quiere hacer pública su identidad.

Según el parte de lesiones hecho en el Hospital Clínico de València, Valeria sufre de una contractura en el cuello y lesiones por todo el cuerpo. Tras la paliza, los agresores le robaron a las chicas "el bolso, cartera, móvil, pendientes" e incluso las zapatillas de su amiga que después encontraron tiradas en la basura.

Parte de lesiones de Valeria, que publicó en su cuenta de Instagram. @xvaleria_m

Su grupo de amigos acudió en su ayuda y logró despejar a los agresores. Inmediatamente, cuenta Valeria, "mi amiga se fue corriendo al furgón de policía más cercano para contarles lo que había ocurrido". Pero según denuncia la afectada, los policías "no hicieron nada". "Tardaron más de diez minutos en salir del furgón mientras nosotras le decíamos 'están ahí, están ahí' señalándoles, pero hasta que no se fueron no nos acompañaron al lugar de la agresión, donde ya no había nadie" se queja Valeria. De hecho, prosigue, ni siquiera les preguntaron si querían denunciar la agresión, "después de 15 minutos se metieron al furgón y se fueron", explica.

"En el siglo XXI no deberían pegar a una persona por ser trans, pero sigue pasando", lamenta Valeria tras la agresión. Dice que todavía no se lo cree, que le pareció "surrealista" y que está nerviosa por lo que pueda pasar: "Tengo miedo de que me vuelva a ocurrir ¿Ahora qué hago? ¿Me callo que soy trans al resto de la gente por miedo a que me peguen?" señala. Es la primera vez en su vida que sufre una agresión física por el simple hecho de ser quien es, pero explica que ya había sufrido "alguna vez" agresiones verbales. Ahora dice que, por el momento, le cuesta mucho salir a la calle ella sola, y menos de noche.

Aunque confiesa que la exposición pública de su agresión le da un poco de vértigo, matiza que "tenía que publicarlo, sentía que tenía que hacerlo visible para que la gente lo viera". De hecho, agradece las muestras de cariño "impresionantes" que le están llegando por Instagram y critica que a día de hoy muchas personas tengan miedo de denunciar estas agresiones por culpa de la sociedad. Tras la paliza, Valeria y su amiga fueron asesoradas en las oficinas Orienta (de atención a personas lgtbi), y señala que han recibido "muchísima ayuda, sobre todo asesoramiento legal".

Valeria denuncia que le dieron una paliza por el simple hecho de ser quien es, por mostrarse al mundo como ella se siente cómoda. Reconoce que tiene miedo, dudas y cierta incertidumbre, pero aún así no se muestra dispuesta a dar un paso atras. A las personas que estén ahora mismo en proceso de transición les manda un mensaje: "podemos con todo, hay que seguir hacia delante".

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