La jueza de Instrucción número 21 de València, en funciones de guardia, ha enviado a prisión a dos jóvenes de 19 y 20 años por la violación de una chica de 26 a la que conocía uno de ellos porque había estado saliendo con una compañera de trabajo de la víctima. Esa fue la excusa para quedar con ella, cuando la verdadera intención, a juzgar por la investigación llevada a cabo por el grupo de Agresiones Sexuales de la Policía Nacional, era mantener relaciones sexuales en contra de su voluntad.

Los hechos, según informó ayer la Jefatura Superior de Policía de València, sucedieron en la madrugada del pasado 3 de septiembre. Esa noche, los ahora detenidos, esperaron a que la víctima acabase su jornada laboral en el establecimiento en el que trabaja, en un barrio de València que Levante-EMV omite para preservar el anonimato de la joven, y la convencieron para que les acompañase a un parque público próximo supuestamente «para hablar», precisamente acerca de la relación que el mayor de ellos, de 20 años, había mantenido con la compañera de trabajo de la chica.

La joven se resistió inicialmente, pero, ante la insistencia del de 20 años, accedió. Cuando estaban en el parque, planteó subir a casa del de 19 años, ubicada en las cercanías. La chica se negó porque no se fiaba, a lo que le contestaron que podía estar tranquila, ya que en la vivienda estaban los padres del joven y el resto de su familia. Pero mintieron.

Nada más entrar, la joven vio todas las luces apagadas y se dio media vuelta para irse. No le dio tiempo. Fuentes policiales han informado de que los dos ahora encarcelados la empujaron hacia el interior y, sin darle tiempo a defenderse, le taparon la boca con una mano para que no gritase, la sujetaron y la empujaron violentamente hasta meterla en una habitación.

A continuación, la tiraron sobre la cama, la maniataron, le bajaron el pantalón y le taparon la cabeza con una almohada para amortiguar sus gritos y, mientras uno se aseguraba de que no podía oponerse atenazándola, el otro la agredió sexualmente, secuencia que repitieron después intercambiando los papeles.

En cuanto la soltaron, ha explicado la Policía, la chica les anunció que iba a denunciarles. La reacción no se hizo esperar: el mayor, que al parecer ejercía de líder, la amenazó diciéndole que habían grabado la escena y que colgarían el vídeo en redes sociales con su identidad si se le ocurría acudir a la Policía.

La joven se mantuvo firme y les repitió que iba a llamar a la Policía. Ante su afirmación, el de 20 años la insultó, la agarró del pelo y le escupió en la cara, impidiendo que saliera de la habitación. Fue finalmente el otro, en cuya vivienda se encontraban, quien frenó a su amigo y le permitió a la joven salir.

La chica llamó inmediatamente al 112 y explicó lo que acababa de suceder. Una patrulla de la Policía Nacional se hizo cargo y la acompañó a un hospital de València, donde fue explorada por el forense de guardia. Al día siguiente formalizó la denuncia, en la que aportó todos los detalles, aunque desconocía la identidad exacta de los dos presuntos agresores sexuales.

Antecedentes por hurto

Finalmente, el día 14 pudo reconocerlos fotográficamente gracias a que los investigadores los habían identificado a partir de las fichas policiales de ambos, que tenían una detención anterior por un delito de hurto.

Los agentes de la Policía Nacional detuvieron el lunes, día 4 de octubre, a los dos presuntos violadores, que fueron entregados en el juzgado al día siguiente.

Los dos inculpados, que se habían negado a declarar ante la Policía, sí lo hicieron ante la jueza y el fiscal, pero para decir que las relaciones sexuales habían sido consentidas, tesis poco compatible con el minucioso relato realizado por la chica, a la que uno de ellos, el de 19 años, apenas si había visto una vez.

Así las cosas, examinado el atestado policial, la exploración forense y la declaración de la víctima, coherente e inmutable, el fiscal solicitó prisión provisional para ambos por sendos delitos de agresión sexual con acceso carnal con acción conjunta, el más grave de los que regulan las infracciones penales de tipo sexual. La jueza acordó la medida solicitada por el fiscal y envió a ambos a prisión, donde permanecen desde el 5 de octubre.