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Caso Abierto - Levante-EMV

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Embusteros sin escrúpulos

Estafadores de ancianos: cómo detectarlos y mandarlos "a la mierda"

Timadores capaces de hacerse pasar por abogados, operarios del gas o incluso un familiar cercano para enredar a los más vulnerables

Una anciana en una residencia geriátrica.

Juan y Marcos son estafadores muy parecidos, pero no son iguales. A Marcos no le importa enredar a abuelas haciéndose pasar por un sobrino que lleva tiempo sin ver y, bajo ese embuste solo creíble a través del filtro de la senilidad, convencer a la mujer para que le preste dinero porque está en un supuesto apuro. A Juan, sí le importa. No le gusta enredar a personas tan vulnerables. Juan y Marcos son los dos timadores ficticios que aparecen en la película argentina 'Nueve Reinas' (Fabián Bielinsky, 2000) y que encarnan Gastón Pauls y Ricardo Darín. Pero los estafadores sin escrúpulos que acosan a la gente mayor son reales. Y hay muchos ‘marcos’. Cada vez más. Para mandarlos “a la mierda” como hizo una víctima de Girona a la que pretendían timar y se percató del engaño, conviene saber cómo actúan, conocer qué trucos emplean. 

Los falsos operarios del gas 

Se presentan por parejas en el domicilio de ancianos que viven solos. Simulan ser trabajadores de la compañía de gas, con credenciales fraudulentas. Mientras uno distrae a la víctima frente a la caldera, el otro se ausenta arguyendo que debe revisar los radiadores y, en lugar de hacer esa tarea, remueve los cajones en de busca joyas, cartillas del banco, relojes o dinero en efectivo. O lo que encuentre. En su versión más cruel, los operarios han llegado a pedir dinero en efectivo tras las 'reparación' bajo la amenaza de cortar el suministro a víctimas que padecían enfermedades tan graves como alzhéimer. Ante la menor duda, aconseja Araceli, agente adscrita al grupo central de proximidad de los Mossos d’Esquadra, hay que llamar a la compañía, o al 112, y no hay que abonar nada en metálico. A ser posible, algún otro adulto debe estar presente cuando se produzca la revisión. En 2019 se denunciaron en Catalunya 96 estafas de falsos revisores, en 2021 ya se han comunicado 186. Es una modalidad en auge.

La teleasistencia 

La última estrategia conocida es llamar a ancianos atendidos por servicios de teleasistencia. “Los contactan y les dicen que son de la empresa y que ahora deben pagar más dinero o les piden datos bancarios o les piden su dirección para venir a revisar el llamador –con el objetivo de sustraer objetos como los falsos operarios–”, explica la agente Araceli. La policía catalana informó de esta estafa el pasado viernes a través de un comunicado. Fueron las víctimas quienes dieron la voz de alarma porque los estafadores usaron un tono de voz más agresivo que el de los trabajadores habituales y eso les hizo sospechar. Los Mossos creen que no han llegado a enredar a nadie todavía en Catalunya pero son conscientes de que se trata de una modalidad extendida en otras comunidades autónomas y ante la que ancianos y su entorno deben estar atentos. 

El falso abogado

Los estafadores hacen un trabajo previo de investigación, sobre todo en la red, y averiguan el nombre de familiares de la víctima. Después, hacen la llamada. Así la reconstruye una vecina de Girona, que los sufrió hace poco. “Era un tipo que decía que era abogado, y que mi hijo había sufrido un accidente, que había sido culpa suya y que había heridos graves, que en cuanto colgara me llamaría la policía enseguida. Así fue: colgué y me llamó otro señor diciendo que me contactaba de parte de la policía por el accidente. Querían que les diera dinero en efectivo para evitarle la cárcel a mi hijo pero tenía que dárselo enseguida porque sino no habría acuerdo. Me marearon tanto que, al final, me di cuenta de que me estaban enredando y les grité que se fueran a la mierda y colgué el teléfono”. Su hijo estaba bien, no había ningún accidente. 

Quien llamaba eran timadores que, como cuenta la mujer, se hacen pasar por abogados. Dan sustos de muerte a los ancianos asegurándoles que un ser querido acaba de provocar un siniestro mortal y que si no le da enseguida dinero –3.000 o 5.000 o 15.000 euros o más– a una persona que acudirá a recogerla por su domicilio –y la acompañará al banco, si es preciso– el familiar entrará en la cárcel. Los Mossos recuerdan que ningún pago temprano podría evitar la prisión en un hipotético caso similar y llaman a personas que padezcan llamadas de este tipo a mantener la calma, colgar el teléfono y ponerse en contacto con el pariente que citan los estafadores. Seguro que estará bien. Los casos de personas que han perdido los ahorros de toda una vida con esta trampa son más de los que podría parecer.

‘Mancheros’ o ‘mimosinas’

A medio camino entre el hurto y la estafa, los ‘mancheros’ y las ‘mimosinas’ también tienen a las personas mayores en su punto de mira. Los primeros merodean las sucursales bancarias cuando los jubilados acostumbran a retirar la pensión. Se acercan a ellos al salir del cajero y les tiran ketchup o sirope –sin que estos lo perciban– y después se ofrecen a limpiar la mancha mostrando un pañuelo. Durante ese contacto, se apoderan de la cartera. Las segundas, las ‘mimosinas’, se mueven por las zonas altas y se abalanzan sobre señores de edad avanzada a quienes aseguran conocer. Les dan abrazos, incluso besos. Y mientras tanto intentan quedarse con relojes o monederos. A menudo, este forcejeo sube de intensidad si la víctima se da cuenta o se resiste y el hurto acaba convirtiéndose en un robo violento. 

Los Mossos se reúnen con entidades como ‘Amics de la Gent Gran’ o con colectivos como las asociaciones de petanca para darles consejos para detectarlos y protegerse. “Vamos donde estén y les damos consejos para que puedan defenderse”, explica la agente Araceli, que subraya que muchos de estos delitos siguen sin denunciarse porque a los ancianos les da vergüenza haberse dejado engañar. No debería. Como en la película, los ‘marcos’, saben muy lo qué hacen y a quién se lo hacen.

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