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Caso Abierto - Levante-EMV

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Tribunales

Galicia clama "justicia para Jessica" mientras llora su pérdida

Los magistrados deberán determinar si José Eirín, quien embistió con su coche el de la joven, es procesado por delito de homicidio o asesinato

Familiares y allegados de Jessica Méndez increpando al autor del siniestro que le costó la vida.

Entre lágrimas de dolor y todavía sin poder creérselo, sus allegados la describen como una joven que "nunca tenía una mala palabra, siempre con una sonrisa". Este año cumpliría 30 años, tenía toda la vida por delante y era muy feliz con su pareja, un joven con el que mantenía una relación desde hacía años; incluso ya sonaban campanas de boda, según su entorno. Era una mujer muy trabajadora que compaginaba varios empleos en las localidades de Barro y Cambados, en Galicia, "un pedazo de pan" y muy querida por los suyos.

El pasado jueves, alrededor de las 9.30 horas, Jessica Méndez Iglesias se dirigía a su trabajo habitual entre semana en una tienda de moda en Cambados, después de salir de una casa propiedad de la familia en el lugar de Constenla, en Barro. Mientras se mantenía a la espera en un cruce para incorporarse incorporarse a la N-550, de repente, un Seat Toledo se desvió de la carretera nacional y embistió violentamente, sin dejar marcas de frenada en la calzada, contra el vehículo que conducía la joven, saliendo este despedido varios metros hacia los matorrales. La brutal colisión causó a Jessica heridas de extrema gravedad y, aunque fue trasladada al Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo, la joven fallecía por las lesiones del violento accidente tan solo 24 horas después.

En el vehículo que impactó contra el coche de Jessica Méndez resultó que viajaba un conocido suyo, José Eirín, un vecino de Barro de 41 años de edad por el que la joven se sentía "acosada", tal y como había asegurado a su entorno familiar y de amistades y al que el padre de Jessica llegó a denunciar en el pasado por causar daños a su vehículo, pinchándole las ruedas, unos hechos que fueron confirmados por personas cercanas a la fallecida.

Tras el siniestro, según indicaron testigos presenciales, inmediatamente se personaron en el lugar familiares de la víctima que reprocharon a José Eirín la velocidad a la que supuestamente llegó al cruce, mucho más elevada de lo normal para incorporarse al que pequeño camino que permite girar hacia su vivienda.

El coche como arma homicida

El coche empleado como arma homicida es la principal hipótesis que baraja la Guardia Civil, puesto que los agentes, tras las primeras investigaciones de los hechos, concluyen que el sospechoso embistió aposta con su vehículo contra el de Jessica Méndez, provocando un accidente de tráfico que acabó costándole la vida a esta joven. En concreto, con la joven al volante en el 'stop', esperando para incorporarse a la N-550, José Eirín se desvió de la carretera nacional hacia el cruce e impactó contra el vehículo de Jessica Méndez. Fue un golpe frontolateral, como indican desde la Guardia Civil, justo en el lado en el que se situaba la conductora. 

El coche de la víctima salió despedido varios metros hacia los matorrales, resultando Jessica herida de gravedad, mientras que el ocupante del otro vehículo tan solo presentaba heridas leves. Al lugar de los hechos se trasladó la Guardia Civil de Tráfico y, desde el primer momento, lo que encontraron en el lugar del siniestro no coincidía con un accidente de tráfico en circunstancias normales, incluso en uno cuyo origen es un despiste.

"La sensación cuando llegabas allí era de que había algo en el accidente que no había sido normal"

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El primer indicio que llamó la atención de los agentes fue el hecho de que ambos implicados se conociesen y, en segundo lugar, el hecho de que en el vial, una recta con buena visibilidad, no se apreciaban marcas de frenado por parte del vehículo que conducía el ahora detenido. "La sensación cuando llegabas allí era de que había algo en el accidente que no había sido normal, se apreciaba a simple vista”, aseguraron los primeros testigos que acudieron al lugar del suceso prácticamente al momento de haberse registrado.

El atestado que elaboraron los agentes ya determinó que se podía tratar de un asunto con relevancia penal y trasladaron las investigaciones a la Policía Judicial de la Comandancia de la Guardia Civil de Pontevedra que completó la investigación en tiempo récord y procedió a la detención de José Eirín por un presunto delito de homicidio.

"Acoso" a la víctima por parte del detenido

La comarca de Pontevedra está rota de dolor por lo ocurrido y mientras continúa abierta la investigación, uno de los aspectos que está resultando clave para disipar las dudas del suceso que arrebató la vida a Jessica Méndez es el hecho de que los implicados se conocieran. Según indicaron fuentes cercanas a la víctima y al autor del accidente, las familias de ambos “siempre tuvieron una muy buena relación de amistad, estaban muy unidas, había comidas juntos e incluso familiares del detenido, como su cuñado, consideraban casi como sus propias hijas a las dos jóvenes de Verducido” y a su hermano, que aunque vivían en la parroquia de Pontevedra, acudían a menudo a Constenla, en Barro, donde está la casa matriz por vía paterna. 

Sin embargo, en los últimos años, parece que José Eirín empezó a obsesionarse con la joven de 29 años y, tras obtener su número de contacto y pese a que su relación se limitaba a "hola" y "adiós", comenzó a llamarla asiduamente y a enviarle mensajes, una situación que llevó a Jessica a bloquearlo en su teléfono móvil, según apuntaron fuentes cercanas a la víctima, que manifestó en varias ocasiones que notaba una "vigilancia y acoso" por parte de Eirín.

Desde la familia del agresor incluso se protegía a la joven de ese presunto acoso que sufría por parte del ahora detenido y el padre de Jessica Méndez llegó a denunciarlo porque en una ocasión pinchó las ruedas del coche de su hija. Pese a que ambas familias eran conscientes de esta situación, allegados afirman que la propia Jessica "no le tenía miedo" y que "sabían que tenían este problema, pero nunca fueron más allá de aquella denuncia por las ruedas del coche”.

Por otra parte, una amiga íntima de la víctima, hizo referencia a que si aquella situación no se zanjó en su momento de forma más determinante, fue, en primer lugar, "por la buena relación entre las familias" y también “por el convencimiento de que él nunca le iba a hacer nada, ni que pudiera llegar a ser capaz de llegar al extremo al que llegó, a poder hacer algo tan terrible”. Todos dieron por hecho que aquel "acoso" se acabaría diluyendo con el paso del tiempo, pero el pasado jueves José Eirín se estrelló contra el vehículo en el que viajaba Jessica Méndez, quien falleció horas después. Esta amiga de la joven señalaba que “aquí solo hay un único responsable de todo esto, y es quien lo hizo, espero que pague por ello en la cárcel”.

José Eirín, investigado por un delito en grado de homicidio o asesinato, a la salida de los juzgados. Noe Parga

Prisión provisional y sin fianza para el autor

“Nos jodiste la vida a todos”, “no hay derecho”, “no hay justicia”. Llenos de rabia, impotencia y dolor, decenas de familiares y amigos de Jessica Méndez se concentraron a las puertas de los juzgados de Caldas de Reis, donde José Eirín fue llamado a declarar permanecer desde el pasado viernes en los calabozos de la Comandancia de la Guardia Civil de Pontevedra. Ocultando su rostro bajo la capucha de una sudadera roja y con la mascarilla, el autor del accidente de tráfico que acabó con la vida de la joven de 29 años, llegó a los juzgados caldenses custodiado por agentes de la Guardia Civil.

Tanto a la entrada como a la salida de las dependencias judiciales, se vivieron momentos de tensión, nerviosismo y dolor entre los allegados de la víctima, entre los que se encontraba el hermano de Jessica, su pareja, sus suegros y demás familiares y amigos, que increparon y se encararon con el acusado, protegido por los agentes.

Más de cuatro horas fue el tiempo que permaneció el acusado en el interior del Juzgado número 1 de Caldas de Reis, que decretó para él prisión provisional, comunicada y sin fianza, al haberlo declarado como investigado por un delito en grado de homicidio o asesinato (una circunstancia se concretará durante la instrucción).

El abogado de oficio de José Eirín rehusó realizar declaraciones a la salida de las dependencias judiciales, debido a la tensión que había en el exterior, pero ya ha trascendido que una de las hipótesis que se barajan dentro de la investigación es que el acusado pudiera haber dado la vuelta a su vehículo en la N-550 para retornar en dirección a su vivienda y tomando velocidad, impactar contra el coche de la víctima. Estos son extremos que deberá aclarar la investigación que está en marcha.

Concentraciones contra el "feminicidio"

Jessica Méndez fue enterrada el pasado domingo en la parroquia pontevedresa de Verducido, de donde era natural, pero su cuerpo fue velado en el tanatorio de Barro. El presunto homicidio de la joven deja un profundo dolor en toda la comarca pontevedresa. En primer lugar, en Verducido, en el lugar de Gabián, en donde creció y viven sus padres. Allí se había mudado su padre desde la casa familiar de Constenla, en Barro, cuando se casó. Posteriormente, tuvo tres hijos, de los cuales Jessica era la mayor, mientras que su hermana y hermano tienen 25 y 23 años, respectivamente.

En el IES A Xunqueira de Pontevedra, en donde estudió, muchos amigos también lloraron su pérdida, y lo mismo en el municipio de Barro. Desde hacía 8 años, Jessica trabajaba los fines de semana en la panadería Pasarín, donde también trabajaba su hermana pequeña. Asimismo, compaginaba este empleo con otro en una tienda de moda ubicada en Cambados. Otro de los lugares donde más se está sufriendo la pérdida de Jessica es en Portas, en donde reside su pareja y "familia política".

El Concello de Barro ha emitido durante la jornada de hoy un comunicado público en el que condena el presunto feminicidio de la joven Jéssica Méndez Iglesias y pide que se realice "una investigación exhaustiva". Para la tarde de este lunes está convocada, a las 20.00 horas, una concentración de repulsa organizada de manera espontánea por amigos y conocidos de la joven ante el Concello de Barro.

En Barro no es el único punto de la provincia en el que se llevarán a cabo este tipo de iniciativas, puesto que los colectivos feministas de las ciudades de Pontevedra y Vigo ya han hecho un llamamiento a la ciudadanía para que salga a la calle en sendas concentraciones, que se celebrarán a las 20.00 horas de mañana en la Praza da Peregrina y frente al MARCO, respectivamente.

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