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Caso Abierto - Levante-EMV

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Investigación

El insólito giro del caso Déborah: su ordenador se manipuló cuando lo tenía la Policía

La jueza ya ha citado a declarar a los peritos que realizaron el informe del disco duro, que podría dar lugar a otra causa judicial | Se borraron conversaciones y alteraron fechas

Protesta en Vigo. EP

Un caso que acaba de dar un último e insólito giro. Justo cuando se cumplen 20 años desde la desaparición y muerte de Déborah, el análisis al que fue sometido el disco duro de su ordenador ha derivado en un sorpresivo resultado. Los peritos de Lazarus Technology, empresa especializada en informática forense que colaboró en otros mediáticos casos como los de Diana Quer o Marta del Castillo, concluyen que el dispositivo fue manipulado tras ser entregado a la Policía Nacional, es decir, a partir de 2006, que es cuando esta pieza de convicción quedó bajo custodia policial. Fue ya en 2019 cuando los agentes lo pusieron a disposición del Juzgado de Instrucción número 2 de Tui tras la reapertura de la causa.

El informe definitivo sobre el borrado de conversaciones y alteración de datos que según los expertos se realizó en el disco duro ya está en manos de la magistrada que, de hecho, ha citado a declarar a los peritos, que comparecerán este mismo mes de mayo en sede judicial. Estos hechos podrían derivar en la apertura de nuevas diligencias judiciales independientes del procedimiento principal por la muerte criminal de la joven que se sigue contra el exnovio.

“Lo que concluyen los peritos es de una gravedad tremenda; siempre hablamos de los errores que hubo en el caso, pero si se demuestra la manipulación esto iría mucho más allá; sería una evidencia de que aquí hubo alguien que obstaculizó la investigación y eliminó pruebas de la comisión de un delito”, valoró ayer Ignacio Amoedo, uno de los abogados de la familia de Déborah, que no quiso entrar en el contenido del informe al que ha tenido acceso Faro de Vigo. A la espera de la comparecencia judicial de los peritos de Lazarus y de otro informe pericial sobre el disco duro encargado a su vez por la defensa del exnovio de Déborah, a continuación se exponen las claves de la nueva revelación de un caso repleto de misterios.

¿Qué concluyen los peritos? “Descartan” que la manipulación fuese hecha de “manera previa” a la entrega del dispositivo a la Policía

El informe definitivo sobre la manipulación del disco duro realizado por Lazarus Technology por encargo del equipo legal de la familia de Déborah es demoledor. “Se puede descartar” que la manipulación “se hayan producido de manera previa a la entrega del dispositivo a los agentes”. Las fechas “están alteradas con posterioridad a la recogida” del dispositivo por parte de los investigadores policiales.

¿Qué tipo de modificaciones había en el disco duro? Desaparición de conversaciones de Messenger y cambios en las fechas

La pericial que trascendió ayer tenía como objetivo poner fecha a la manipulación del disco duro. En un informe previo los informáticos forenses ya habían ahondado en qué consistió el hackeado: se borraron conversaciones de Messenger –y al parecer también de correo electrónico– que la víctima mantuvo con su entorno y se alteraron fechas de bastantes archivos. Los expertos descartaron que fuese algo casual o accidental: era un borrado ejecutado a conciencia y de manera profesional, es decir, por alguien (o más de una persona) con conocimientos técnicos.

¿Desde cuándo está el dispositivo en manos de la Policía? Los agentes lo tienen desde 2006 y en 2019 lo entregaron al juzgado instructor

La muerte y desaparición de Déborah ocurrieron en 2002, pero no fue hasta el 19 de septiembre de 2006 cuando la Policía Nacional lo recogió en la casa de la joven. El disco duro pasó a ser una pieza de convicción que acabó siendo entregada por los agentes al juzgado instructor en 2019, a raíz de la reapertura de la causa. El análisis realizado por Lazarus Technology del que acaban de trascender los resultados definitivos se hizo después de que lo intentase sin éxito, por orden judicial en 2021, el servicio de Ingeniería de la Guardia Civil de Madrid, que informó de la “imposibilidad de proceder al volcado” del dispositivo y, por tanto, de extraer información del mismo.

¿Qué pasará ahora? Declararán los peritos ante la jueza y se podría abrir una pieza separada independiente de la causa principal

Los peritos de Lazarus Technology ya han sido citados por el juzgado para declarar y explicar su informe. A la espera de esta comparecencia clave, todo apunta a que los abogados de la familia de Déborah pedirán la apertura de una pieza separada para investigar la manipulación, que, ante las conclusiones de los expertos, se desvincularía del único imputado por la desaparición y muerte de la víctima. ¿El delito a investigar? De acreditarse lo que dicen los peritos, quizá alguno de los del grupo “de la infidelidad en la custodia de documentos y de la violación de secretos” que recoge el Código Penal.

El borrado de conversaciones de Messenger y la alteración de fechas impiden arrojar luz en la causa principal, en decir, en lo relativo a la muerte de Déborah. Pese al exhaustivo análisis del disco duro, que duró meses, los peritos no han podido recuperar esas conversaciones. Sí se habría logrado saber quiénes contactaron con la joven los meses previos a su desaparición.

El teléfono móvil desaparecido de la joven y los espacios en blanco del listado de llamadas

El informe definitivo del disco duro –con sus llamativas conclusiones– llegó casi en el tiempo de descuento, cuando el caso cumplió los 20 años. Lo que exponen los peritos sobre el dispositivo se une a otras cuestiones que, desde la reapertura del procedimiento en 2019, fueron denunciadas por los abogados y la familia de Déborah. En una rueda de prensa en 2020 en la que expusieron la “negligente” investigación policial y los “errores imperdonables” cometidos, se expuso que el teléfono móvil de Déborah no se investigó “hasta 2006” y que posteriormente “se extravió”. En un reciente comunicado agregaron al respecto de este terminal que en el listado de llamadas entrantes del móvil de la joven, enviado al juzgado por la compañía telefónica en 2002, hay “28 espacios en blanco” que “han impedido saber” quién las efectuó.


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