Un joven francés de 23 años que se encontraba ingresado en un centro sociosanitario de Barx, por sus problemas de control de la impulsividad, se enfrenta a una pena de 17 años de prisión por un delito de asesinato tras estrangular presuntamente a su compañero de habitación, otro interno de 58 años, cuando éste se encontraba indefenso tumbado en la cama, en noviembre de 2019.

El acusado, imputable pese a haber sido declarado en mayo de ese mismo año «incapacitado para el gobierno de su persona y administración de sus bienes», será juzgado la próxima semana en València por un jurado popular. La residencia mixta -tanto de mayores como para personas con problemas de salud mental- en la que se produjo el crimen figura también como responsable civil subsidiaria al considerar el Ministerio Fiscal que el personal responsable del centro no adoptó medida alguna de vigilancia o control especial sobre el presunto asesino, toda vez que ya había protagonizado varios episodios violentos desde su ingreso, tanto con agresiones a compañeros como a personal psiquiátrico.

Los hechos ocurrieron a las 23.30 horas del 9 de noviembre de 2019 en un centro sociosanitario de Barx donde estaban ingresados el acusado y su víctima, de 58 años. Por causas que se desconocen, R. M. G. G., que ahora tiene 23 años, «con ánimo de causarle la muerte, o al menos aceptando la posibilidad de que dicho desenlace se produjera debido a sus actos», según mantiene el fiscal en su escrito de calificación, se puso encima de su compañero, con el que compartía habitación, y mientras éste estaba tumbado en la cama «le cogió del cuello apretando fuertemente con las manos hasta que acabó con su vida».

La Fiscalía aprecia alevosía por la indefensión de la víctima y una atenuante de alteración psíquica

La Fiscalía aprecia la circunstancia de alevosía ya que la víctima no tuvo posibilidad alguna de defenderse debido a la diferencia de edad (el agresor era 37 años más joven) y a la corpulencia con el acusado. De ahí que califique los hechos de asesinato y solicite para el procesado 17 años de prisión.

El acusado presenta unos rasgos disfuncionales de la personalidad, como carácter antisocial, límite e histriónico, con una «importante impulsividad», lo cual le alteraba ligeramente sus facultades cognitivas y volitivas. Por ello el fiscal aprecia una circunstancia atenuante analógica de alteración psíquica. De hecho, el Juzgado de Primera Instancia número 28 de València ya había declarado su incapacidad para el gobierno de su persona y administración de sus bienes, en sentencia con fecha del 9 de mayo de 2019, por estos problemas de salud mental.

El centro también está acusado como responsable civil subsidiario por no adoptar medidas para evitar el crimen

El presunto asesino ingresó en dicho centro sociosanitario de Barx, para residentes mayores y enfermos mentales, el 1 de abril de 2019. Desde su ingreso había protagonizado varias agresiones a compañeros e incluso llegó a amenazar y agredir a uno de los psiquiatras. Pese a ello la residencia no adoptó medida alguna y el interno compartía habitación con su víctima.

La responsabilidad civil solicitada asciende a 150.000 euros, indemnizaciones para la madre y los hermanos del fallecido que como responsable civil subsidiaria debería pagar la empresa titular del establecimiento residencial donde se produjo el crimen por no poner medios para evitarlo.