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Caso Abierto - Levante-EMV

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Un conductor de ambulancia, a una paciente: “La mascarilla me la pongo en los c...”

El TSXG avala el despido del trabajador, que se negó a usar la protección en el vehículo cuando trasladaba a pacientes a rehabilitación

Viandantes paseando con mascarilla por la calle del Príncipe de Vigo. JOSÉ LORES

“La mascarilla me la voy a poner en los cojones”. Ésta fue la respuesta que recibió una mujer de más de 60 años de edad cuando, en plena crisis sanitaria por la pandemia del COVID-19pidió al conductor de la ambulancia que la llevaba a una clínica de rehabilitación de Vigo que se pusiese la mascarilla. Lejos de poner este elemento de protección, el chófer del vehículo sanitario reaccionó con frases malsonantes y con tono burlón. Y esa no fue la única vez. Varios pacientes más se quejaron de la misma actitud. El proceder del conductor derivó en su despido disciplinario, una medida que ha sido avalada por la Justicia: los magistrados concluyen que su conducta fue “irresponsable” y “a todas luces incomprensible”.

El conductor trabajaba para Ambulancias do Atlántico, que, a raíz del COVID-19 aprobó un protocolo de actuación que incluía el “deber” de realizar los traslados con mascarilla y con la ventanilla que comunica la cabina del conductor con la parte de atrás del vehículo “cerrada”. El demandante incumplió ambas medidas. En enero de 2021, cuando llevaba a una paciente a la clínica de rehabilitación y tras pedirle ésta que se pusiese mascarilla, se negó de malos modos: “No le voy a dar de comer ni dar un duro a un hijo de puta por comprar mascarillas”. Ya en el centro de fisioterapia, la mujer insistió en que si venía él a recogerla, debía usar la protección. Él reaccionó en “tono burlón”, tapándose la boca con un jersey de cuello alto y preguntándole “si así le servía”.

Dado que esto sucedió con más usuarios, la empresa lo acabó despidiendo, cese que fue ratificado por el Juzgado de lo Social número 5 de Vigo. Y, en una reciente sentencia, también por el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG). La conducta del trabajador es “merecedora” de la “máxima sanción de despido”. “En el contexto en que se produjeron los hechos, estando vigente el estado de alarma” por el coronavirus, consideran los magistrados del alto tribunal gallego, es “a todas luces incomprensible” que este conductor adoptara “una actitud tan irresponsable poniendo en grave riesgo la salud de las personas”. No solo “conculcó” las órdenes e instrucciones que había para toda la población por la pandemia, sino también el “protocolo de actuación” impuesto por su empresa.

La sentencia

Un despido disciplinario

A raíz de las quejas de los usuarios y de la clínica rehabilitadora, la empresa abrió un expediente a este conductor de ambulancias que derivó en su despido disciplinario.

En plena crisis por el COVID

El TSXG confirma el despido y afirma que la conducta de este trabajador se produjo en pleno estado de alarma y en un escenario de transmisión del virus entre la población.

Un proceder “irresponsable”

Los jueces afirman que el proceder del conductor resulta “a todas luces incomprensible” e “irresponsable”, ya que puso en “grave riesgo” la salud de las personas.



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