La Policía Nacional ha detenido en Alicante a una joven de 24 años acusada de maltratar a su hija de 24 meses a la que presuntamente dejaba sin respiración para provocarle crisis convulsivas y hacer creer que estaba enferma. Aunque no tiene un diagnóstico médico al respecto, la Policía Nacional sospecha que la mujer podría padecer el síndrome de Münchhausen por poderes, un tipo de maltrato infantil en el que la madre o el padre simulan o provocan una enfermedad en el menor.

La detención de la joven madre fue realizada por agentes del Grupo II de la Unidad de Familia y Mujer (UFAM) de la Brigada Provincial de Policía Judicial de Alicante. Un juzgado de Instrucción ordenó a la Policía Nacional que investigara unos hechos comunicados por el servicio de Pediatría del Hospital de Sant Joan.

La niña de 20 meses fue ingresada el pasado mes de marzo en dicho centro hospitalario para que estudiaran las crisis convulsivas que padecía.

No era la primera que vez que ocurría y aunque las primeras hipótesis apuntaban a un diagnóstico de posible epilepsia como origen de las convulsiones esta teoría se descartó al salir negativas las pruebas médicas. Los profesionales sanitarios también plantearon la posibilidad de que los episodios sufridos por la niña se debieran a causas externas y no erraron en su diagnóstico.

Según los datos recabados por los investigadores, la menor no padecía enfermedad alguna y las crisis convulsivas eran causadas presuntamente por su madre, que ha negado los hechos tras su detención.

Entre los indicios que señalaban a la progenitora era revelador que el informe médico recogía que la menor sufrió más de una decena de crisis convulsivas durante el tiempo que estuvo en el hospital y todas ellas se produjeron en presencia de la madre, cuando estaba a solas con ella y no había más personas adultas.

La madre llamaba desde su habitación para requerir atención médica para la pequeña y cuando llegaba el personal médico la mujer se mostraba «calmada y tranquila», mientras que la crisis de la niña remitía y se recuperaba tras la llegada de los sanitarios.

Improntas en la boca

Otro dato que alertó a los sanitarios fue la presencia de varias marcas o improntas de lo que pudieran ser sábanas en la cara de la menor, como si se hubiera hecho presión contra su boca. Esto ocurrió en dos de las crisis y alertó aún más al personal del centro, que ejerció un mayor control sobre la madre ingresada y curiosamente desaparecieron las convulsiones.

La joven arrestada, de nacionalidad española, fue puesta a disposición del juzgado de guardia de Alicante, que adoptó como medidas cautelares una prohibición de aproximación hacia la víctima menor y le ha atribuido la guardia y custodia al padre.

No obstante, la madre podrá visitar a su hija durante una hora y solo una vez a la semana en un punto de encuentro controlado y bajo supervisión en todo momento para evitar que pueda causarle cualquier daño a la pequeña, de 24 meses de edad.