Día clave en el juicio contra el presunto asesino en serie Jorge Ignacio P. J. La octava jornada de la vista oral está dedicada a las pruebas periciales halladas en el caso de la muerte violenta de Lady Marcela Vargas, la chica colombiana de 26 años y madre de dos hijos pequeños que fue encontrada sin vida en la cama de una casa de citada de la avenida de La Plata tras un encuentro sexual con el último putero que la visitó: Jorge Ignacio P. J:

En la sesión de ayer, martes, quedó claro que ese último putero era el enjuiciado, por el posicionamiento de los móviles del presunto asesino y los mensajes que se cruzó con la considera su segunda víctima mortal conocida.

La importancia de la jornada de hoy reside en que desfilarán por la sala los agentes de la Policía Científica que realizaron los análisis de ADN sobre las muestras recogidas en el cadáver y en la habitación, y que prueban no solo la presencia del acusado en ese cuarto y en contacto con esa mujer, sino que aportan detalles reveladores como que posiblemente trató de asfixiarla y que mientras moría, la sujetó.

Así, ese rastro de ADN que Jorge Ignacio P. J. dejó en el cuerpo de Lady Marcela -bajo sus uñas, en su cuello y en sus antebrazos-, junto con el brutal nivel de cocaína en sangre de la víctima -9,31 miligramos por litro, casi el doble de la dosis mortal más alta, fijada en 5 mg/l por los toxicólogos a partir de todas las sobredosis por cocaína registradas en España-, conducen directamente al asesinato.

En otras palabras, prueban que el enjuiciado por los siete mujeres y dos hombres que constituyen el tribunal popular que lo juzga desde el pasado 13 de junio drogó a su víctima hasta la inconsciencia, anulando totalmente su capacidad de defensa, con el fin de verla morir entre convulsiones, algo que había dejado a medias, presuntamente, en el caso de Arliene Ramos, fallecida tres meses antes en las mismas circunstancias.

Todas esas declaraciones y preguntas a los peritos podrán seguirse en el directo que Levante-EMV ofrece diariamente de este juicio sin precedentes, en el que el acusado se juega hasta tres condenas a prisión permanente revisable por tres asesinatos consumados, los de Arliene Ramos, Lady Marcela Vargas y Marta Calvo, y ocho intentados sobre ocho chicas que sobrevivieron a encuentros sexuales con él en los que, según relatan ellas mismas en primera persona, les administraba a traición cocaína de altísima pureza en piedras por vía vaginal y anal hasta llevarlas al umbral de la muerte, de la que solo salieron porque su organismo pudo vencer a la intoxicación, no porque él pidiese ayuda médica para ellas.