Último día del largo y complejo juicio contra el presunto asesino en serie Jorge Ignacio P. J. por los asesinatos consumados de Arliene Ramos, Lady Marcela Vargas y Marta Calvo, y los intentados sobre ocho mujeres más. En esta vigésimo primera sesión, es el turno para la defensa del acusado, ejercida por la letrada navarra María Herrera, quien, en un informe que previsiblemente se prolongará por espacio de más de dos horas, tratará de convencer a los nueve miembros del jurado de la inocencia de su cliente y de que ha sido objeto, como él dijo en su declaración a medias en el juicio -solo contestó a preguntas de su abogada, precisamente-, de una suerte de conspiración en la que se ha utilizado como chivo expiatorio.

La letrada intentará interpretar al contrario el "cúmulo de pruebas" en palabras de la acusadora particular en esta causa Isabel Carricondo, que sitúan a Jorge Ignacio en todos y cada uno de los diez escenarios criminales, y, sobre todo, porque así lo ha venido haciendo hasta ahora, tratará de desacreditar a las diez víctimas a través del testimonio de las siete vivas que contaron su "viaje al infierno con este señor", parafraseando a otro de los abogados de la acusación, Vicente Escribano.

¿Última palabra?

Una vez concluya su alegato María Herrera, la magistrada ofrecerá al acusado ejercer su derecho a turno de última palabra. Es más que probable que sí ejerza ese derecho, pero, dada su actitud hasta hoy, lo hará para volver a repetir machaconamente y pese a todo lo escuchado y comprobado en la sala de vistas, que él no mató, engañó, drogó ni abuso sexualmente de nadie, que nunca ha atacado a una mujer y que Marta Calvo murió por accidente en su casa de Manuel tras una noche de sexo, alcohol y cocaína, y que, asustado y convencido de que debía suicidarse, la descuartizó y luego se deshizo de su cuerpo fragmentado en nueve partes en contenedores de Alzira y Silla, muy a pesar de que ha quedado claro que esos abultados y visibles restos humanos jamás llegaron ni a la planta de Guadassuar, ni a la de Quart de Poblet, y, por tanto, tampoco al vertedero de Dos Aguas.

El objeto del veredicto: un momento clave

El juicio, que se ha prolongado por espacio de cinco semanas, termina hoy en su formato de sesiones diarias, pero continuará el lunes con la entrega del veredicto al jurado. Se trata de la batería de preguntas, que deberán recoger tanto cuestiones favorables como para el acusado, que elaborará la magistrada presidenta de este tribunal del jurado a partir de este jueves y que dará a revisar a las acusaciones pública y particulares y a la defensa a primera hora del lunes. A lo largo de esa mañana, cada una de las partes deberá leer detenidamente y pedir las modificaciones que estime conveniente para garantizar que al jurado se le va a preguntar exactamente por todas las cuestiones penales que le imputa cada letrado, incluida la fiscal, Socorro Zaragozá, a Jorge Ignacio P. J.

Salvado y consensuado ese objeto del veredicto, una de las piedras angulares en los juicios con tribunal popular, y si todo va según lo previsto, la magistrada entregará a los nueve miembros del jurado -siete mujeres y dos hombres- ese objeto del veredicto definitivo, y se retirarán a deliberar.

Aunque no hay un plazo determinado para alcanzar un acuerdo, la magistrada ha delimitado tres días para esa deliberación, que podría prolongarse en caso de no llegar a un consenso mínimo. Los jurados, a través de a contestación de todas y cada una de las cuestiones que se les planteen, pueden determinar la culpabilidad o inocencia -inculpabilidad en términos jurídicos,-, pero no la pena. Eso es cometido de la magistrada, quien, dadas las fechas, posiblemente no haga pública la sentencia hasta septiembre, en caso de que el veredicto sea de culpabilidad. Si lo es de inocencia, la jueza dictaría 'in voce' -de viva voz- la absolución en la propia sala, inmediatamente después de la lectura del veredicto.