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Acuerdan la prisión de la mujer que asesinó a su bebé en Vilamarxant

«No puedo vivir sin su sonrisa y sin la tuya», dejó escrito la infanticida antes de saltar desde la azotea

El furgón fúnebre a las puertas de la vivienda donde se produjo el parricidio en Vilamarxant.

El furgón fúnebre a las puertas de la vivienda donde se produjo el parricidio en Vilamarxant. / Ignacio Cabanes

València

Una comisión judicial se desplazó ayer al Hospital La Fe de València, donde permanece ingresada bajo vigilancia policial desde el pasado 27 de febrero la presunta infanticida de Vilamarxant, y tras tomarle declaración, el juez acordó el ingreso en prisión provisional de Cristina S. N. acusada del asesinato de su bebé, de apenas un año recién cumplido. La mujer sigue con lesiones graves en las extremidades inferiores de su cuerpo tras saltar desde la azotea de unos vecinos, en una cuarta altura.

La detenida por la Guardia Civil, que se acogió a su derecho a no declarar, tendrá que ser evaluada por expertos en psiquiatría forense del Instituto de Medicina Legal de València, para determinar su grado de imputabilidad y si en el momento de los hechos sufrió o no algún tipo de brote psicótico. Aunque no está diagnosticada, los testimonios recabados por los investigadores entre su entorno apuntan que Cristina estaba comenzando a tener ideas paranoides y que arrastraba una posible depresión posparto.

El brutal crimen del pequeño Eric, que adelantó Levante-EMV en su edición digital, se produjo el pasado 27 de febrero cuando el teléfono de emergencias recibió un aviso de una mujer que se había precipitado en una calle de Vilamarxant. Cuando los primeros agentes de la Guardia Civil llegaron al lugar, la herida, todavía consciente, les dijo: «El niño está arriba».

El cadáver del pequeño, que había cumplido un año apenas unos días antes, fue localizado en el trastero de la terraza, lavado, aseado y peinado, sin apenas sangre. La presunta infanticida le asestó tres heridas por arma blanca con un cuchillo, una de ellas en el cuello y otra mortal de necesidad en el corazón, como informó este periódico.

«No puedo vivir sin su sonrisa y sin la tuya», dejó escrito en una nota la presunta asesina antes de coger una escalera para saltar a la terraza de la finca anexa y acabar precipitándose a la calle trasera. En la bañera del aseo los agentes encontraron una toalla y signos que apuntan que fue ahí donde se produjo el asesinato. Posteriormente, la madre habría lavado y aseado el cuerpo ya sin vida de su hijo Eric, y se lo habría subido con ella a la terraza, dejándolo en el trastero. Allí cogió una escalera con la que saltó a la terraza de otros vecinos.

La mujer creía que estaba transmitiéndole enfermedades y mercurio al bebé cuando lo amamantaba

Todo indica que la mujer tenía problemas de salud mental, aunque no estaba todavía recibiendo tratamiento. Así, fuentes de su entorno indicaron a los investigadores que Cristina creía que estaba transmitiéndole enfermedades y mercurio al bebé cuando lo amamantaba y ya había amenazado previamente con «quitarse de en medio», aunque sin llegar a protagonizar ningún intento claro de suicidio.

Con esta información y a la espera de los informes psiquiátricos, agentes del Emume de la Guardia Civil procedieron a su detención después de que los sanitarios del Hospital La Fe de València informaran de su evolución favorable. Aunque sigue encamada y todavía no ha recibido el alta médica, tras prorrogar su detención, el juez pudo ayer tomarle declaración en el centro hospitalario. La presunta infanticida no declaró y el juez acordó su ingreso en prisión provisional y sin posibilidad de fianza, dada la gravedad de los hechos. Será remitida a la unidad de Enfermería del Centro Penitenciario.

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