Un anestesista se enfrenta a cuatro años de prisión por la muerte de una joven tras una operación de aumento de pecho
La Fiscalía considera que el facultativo la dejó sola en un pasillo sin monitorización tras la mamoplastia ni tuvo en cuenta la alergia indicada por la paciente

Lina Marcela, la joven fallecida tras una mamoplastia. / Levante-EMV
La muerte de la joven Lina Marcela Betancourt en septiembre de 2019 tras una operación de aumento de pecho, de la que informó en exclusiva en su día Levante-EMV, llevará finalmente al banquillo de los acusados al anestesista encargado de la paciente. El acusado la dejó sola sin ningún tipo de vigilancia ni monitorización en medio de un pasillo del Hospital 9 de Octubre tras la intervención de mamoplastia, y tampoco tuvo en cuenta la indicación por escrito de la alergia a los medicamentos antiinflamatorios que padecía la citada joven.
El Ministerio Fiscal solicita una pena de cuatro años de prisión para el facultativo por un delito de homicidio por imprudencia grave en el ámbito profesional, así como otros cuatro años de inhabilitación especial para el ejercicio de la profesión de anestesista.
En concepto de responsabilidad civil, la Fiscalía pide que el acusado indemnice a los familiares de la fallecida, que apenas tenía de 23 años y murió dejando una niña de tres años y medio con hidrocefalia, con 273.757 euros. Concretamente con 83.317 euros para cada uno de los progenitores de la joven y con 107.123 para su hija. Como responsables civiles subsidiarios deberían responder de forma solidaria la Clínica Dorsia con la que contrató la operación de pecho, la mercantil a la que pertenece y el Hospital 9 de Octubre donde se llevó a cabo la intervención quirúrgica.
Los hechos se remontan al 8 de agosto de 2019 cuando Lina Marcela Betancourt, de 23 años, contrató con la clínica Dorsia, propiedad de Be Beaty SL, ubicada en calle San Vicente de València, una operación de aumento de pecho. Los encargados de dicha mamoplastia fueron un cirujano y el anestesista acusado.
La intervención quirúrgica de mamoplastia de aumento con prótesis de mamas se realizó el día 23 de agosto de 2019, en el Hospital 9 de Octubre, bajo anestesia general. Tras ser transferida de la mesa quirúrgica de operación a una cama, el acusado, sobre las 13.20 horas, dio instrucciones a los celadores del hospital para que dejasen a Lina Marcela en una zona de pasillo circular que rodea al bloque quirúrgico, “en el sótano, sin monitorizar, ni atención médica ni acompañamiento”, según sostiene el Ministerio Fiscal y la acusación particular, ejercida por la letrada Andrea Sáez, de Daniel Sánchez Abogados. Pese a que había una zona especialmente destinada a la recuperación postoperatoria, la Unidad de Recuperación Postanestésica (URPA), situada en la planta baja. Siete minutos más tarde, el acusado comenzó con la cirugía de otra paciente en el mismo quirófano.
Sobre las 13.25 horas, una empleada del hospital, encargada del servicio de limpieza, advirtió la presencia de Lina Marcela, sin monitorización, en medio y sin personal, y al preguntarle la empleada si tenía frío, ésta no le respondió. Sobre las 13.50 horas, 25 minutos después, la misma empleada de la limpieza volvió a pasar por esa zona, después de haber limpiado tres quirófanos, y al ver otra vez a la misma paciente sola y en mal estado gritó pidiendo un médico.
Lina Marcela se encontraba en parada cardiorrespiratoria y tuvieron que acudir varios auxiliares de quirófano, enfermeras y anestesistas. Ya iniciadas las maniobras de RCP, salió el acusado anestesista responsable de la paciente y la asistió junto con otros doctores.
Si bien sobre las 14.05 horas Lina recuperó el ritmo cardíaco, después de tres descargas, y de administrarle lidocaína, bicarbonato sódico, adrenalina y amiodarona, fue trasladada a la UCI e ingresada, donde permaneció monitorizada e intubada.
16 días en coma
Al día siguiente, 24 de agosto de 2019, Lina Marcela fue trasladada al Hospital Clínico de València. A su llegada fue valorada por Neurocirugía, con mal pronóstico evolutivo. Tras permanecer en situación de coma durante 16 días, Lina Marcela falleció a las 06:03 horas del 9 de septiembre de 2019, con edema cerebral y gastritis hemorrágica aguda.
La Fiscalía y la acusación particular consideran que el fallecimiento de Lina Marcela se produjo porque el acusado, en su condición de anestesista encargado de la paciente, tras la operación, “no adoptó medidas adecuadas de cuidado, observación y vigilancia médica, dejando a la paciente Lina Marcela sola en un pasillo circular que rodeaba a los quirófanos, sin asistencia de personal auxiliar o facultativo médico ni monitorización u otro tipo de sistema de control hasta su estabilización”. Además el anestesista no tuvo en cuenta la información relativa a la alergia a los antiinflamatorios que indicó por escrito la propia paciente, que sufrió una gastritis aguda hemorrágica tras la mamoplastia.
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