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"Tenía claro que iba a morir, solo quería despedirme de mis hijos"

La mujer que sobrevivió tras ser acuchillada por su exmarido en Massamagrell relata ante la jueza el terror que vivió cuando a horcajadas sobre ella el acusado le asestó once cuchilladas

El Ministerio fiscal solicita 19 años de prisión por el intento de asesinato, el acoso y las amenazas

Juzgado por intentar asesinar a su exmujer en Massamagrell de once cuchilladas

Ignacio Cabanes

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València

El dolor de las once cuchilladas que le asestó su exmarido persiste, pero más aún el miedo de saber que hubiera muerto de no ser por un vecino y su compañero de trabajo, que se enfrentaron con su agresor, y por la rápida decisión -incluso saltándose el protocolo – de los guardias civiles que la llevaron al centro de salud de Massamagrell antes de que se desangrara. “Salía mucha sangre, tenía claro que iba a morir, solo quería despedirme de mis hijos”, ha confesado Teresa entre lágrimas y rota por dentro al recordar ese 8 de marzo de 2021.

Su desgarrador testimonio ante la sección Primera de la Audiencia Provincial de València que juzga desde hoy al presunto asesino machista - lo es en grado de tentativa por una suerte de acciones de aquellos que evitaron la tragedia – ha servido para dar voz a aquellas otras mujeres asesinadas por sus maridos o exparejas silenciadas por el terror de la violencia machista.

La víctima ha relatado la situación de acoso sistemático al que la sometía su expareja, quien no aceptó en ningún momento la ruptura tras seis años de matrimonio. Amenazas y la imposición de plazos, era la tónica general. “Insistía en quedar conmigo con cualquier pretexto”, explica la víctima. “Lo veía pasar por mi casa, un sábado por la tarde, un domingo por la mañana. ...”, y eso que tras su separación el acusado vivía a kilómetros de distancia, en Turís. Hasta tal punto llegó este acoso que la mujer tuvo que cambiar la cerradura de su domicilio.

Un vecino y su compañero se enfrentaron con el agresor

Esa mañana del 8 de marzo, día internacional de la mujer, se encontraba esperando a su compañero para irse a trabajar cuando se percató de que su exmarido de nuevo estaba acosándola e intimidándola con su presencia en una esquina próxima a su domicilio en Massamagrell. Se acercó para hacerle una foto, «estaba preparando la denuncia por acoso y quería tener pruebas», ha explicado.

Pero antes de que pudiera reaccionar, su agresor salió del coche armado con un machete. «Me tiró al suelo y empezó a acuchillarme, …, no me podía mover», detalla parándose a tomar aire entre lágrimas, cómo el acusado a horcajadas encima de ella seguía acuchillándola una y otra vez. 

Ni siquiera ante el ataque de un vecino que salió en defensa de la víctima, golpeando al agresor machista con los palos de una fregona y una escoba, éste deponía su actitud. «Lo empujé varias veces, le pegué patadas y él continuaba», ha relatado este testigo. Hasta que finalmente el compañero que había ido a por ella dejó aturdido al asesino tras golpearle con una llave de cruz que sacó del maletero.

«Le cogí la mano y me pedía que me despidiera de sus familiares porque se pensaba que iba a morir», añade este testigo. Antes de perder el conocimiento, Mayte recuerda la frase que dijo un cabo del GRS de la Guardia Civil, «asumo el mando del patrol». Junto a su compañero, trasladaron a la víctima para que recibiera asistencia médica urgente y le salvaron la vida. «Lo siguiente que recuerdo es estar ya en la mesa de quirófano».

Tentativa de asesinato, acoso y amenazas

El acusado, abogado de profesión, en prisión provisional por estos hechos ocurridos en marzo de 2021 en Massamagrell, se enfrenta a una petición de pena de casi 19 años de cárcel por los delitos de asesinato en grado de tentativa, acoso y amenazas, según la petición del Ministerio Fiscal. Además la Fiscalía le pide nueve años de libertad vigilada y un alejamiento de 500 metros y prohibición de comunicación con su víctima por un plazo de 30 años.

La acusación particular, ejercida por la letrada Amparo Vicó, solicita penas que ascienden a los 22 años y medio de prisión al contemplar también un delito contra la integridad moral y varias circunstancias agravantes. Entre ellas que «actuó en todo momento como expresión de su idea de dominación sobre la que fuera su exmujer», porque no podía soportar que ella hubiera rehecho su vida sentimental.

Así, lo han declarado varios testigos hoy, quienes aseguran que días antes el acusado ya les había manifestado su odio hacia la que había sido su mujer por el mero hecho de enterarse que estaba saliendo con otra persona. Estos testimonios prueban que actuó movido por el sentimiento machista de posesión sobre la mujer, "si no eres para mí no serás para nadie".

José Manuel A. T. se ha acogido a su derecho a no declarar, aunque luego su letrado haya añadido que posiblemente sí declare al final del juicio (en ese caso sería solo ya en el turno de última palabra.

Entre los testigos que han declarado en la sesión de hoy está el vecino que salió en defensa de la víctima y el compañero de trabajo y pareja de ésta, que logró finalmente que dejara de acuchillarla al golpearle en la cabeza. Ambos han coincidido en que el acusado seguía asestándole, con un cuchillo tipo machete, puñaladas a su exmujer, a la que llevaba acosando desde hacía un año, sin desistir de su brutal acción ni tan siquiera cuando este testigo le golpeaba con el palo de una escoba y un paraguas para que dejara de acuchillarla. Finalmente, el compañero sentimental de la víctima lo dejó aturdido tras golpearle en la cabeza con una llave de cruz que sacó del maletero.  

Tan pronto como recuperó un poco el conocimiento trató de nuevo de ir a por ella, y de no ser por la llegada e intervención de los agentes de la Policía Local de Massamagrell y una patrulla del GRS de la Guardia Civil, seguramente habría logrado su propósito, acabar con la vida de la mujer con la que había estado casado seis años porque no aceptaba la ruptura. Los guardias de la agrupación rural de seguridad evacuaron de urgencia a la víctima, al no haber ni un segundo que perder esperando a la ambulancia.

Pese a que desde septiembre de 2019 estaban legalmente divorciados, el acusado seguía buscando excusas para quedar con ella, proponiéndole planes de pareja o familiares, o tratando de concertar citas para tratar «temas que no podían demorarse». Este acoso se extendía a los hijos de ella, de una relación anterior, a quienes enviaba cartas, correos electrónicos y mensajes en los que responsabilizaba de la ruptura a su madre. Y a amigos y familiares.

También se presentaba en los lugares que frecuentaba su ex, era visto en los alrededores de su domicilio de Massamagrell (pese a que él vivía en Turís) o las zonas donde aparcaba su vehículo en València por cuestiones laborales. De hecho, la mujer sufrió varios sabotajes en el coche, con neumáticos rajados o con pinchazos en distintas fechas.

Este acoso extremo y hostigamiento al que la sometía llevó a una situación de continuo desasosiego y profundo temor en la víctima, quien ya no podía salir sola de casa, siempre en estado vigilante y asustada, porque según había reconocido, «pensaba que cualquier día la mataría».

Prismáticos y una katana

En la mañana del 8 de marzo de 2021, el acusado agazapado en su vehículo, donde portaba prismáticos, una katana y el cuchillo tipo machete que utilizó en el intento de asesinato, aguardó en una calle de Massamagrell a que su expareja saliera de casa con el claro propósito de acabar con su vida, según sostienen las acusaciones. Apenas habían dado las ocho cuando la mujer bajó a la calle para irse al trabajo, y al verlo en las inmediaciones de su domicilio, telefoneó a su compañero y pareja sentimental, que ya iba de camino a recogerla.

Cuando la mujer se acercó al coche para recriminarle este continuo acoso, el procesado salió de forma súbita armado con un cuchillo y se abalanzó sobre ella. Tras tirarla al suelo, se puso a horcajadas y le asestó la brutalidad de cuchilladas antes descritas. Gracias a la actuación de un vecino y la llegada de su compañero, la rápida intervención de los agentes desplazados al lugar y los profesionales médicos, hoy esta víctima está viva y ha podido, llena de valor, contar lo que otras víctimas de ataques machistas similares nunca pudieron decir.

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