Crimen de los laxantes | Un médico del hospital: "Sabíamos que había algo detrás de las diarreas, pero no fuimos capaces de encontrarlo"

Cuatro forenses llegaron a la misma conclusión: la muerte de Salvador se debió a un fallo multiorgánico derivado de un proceso diarreico severo y prolongado, y que solo pudo ocurrir por la ingesta masiva de laxantes, tras descartar cualquier otra posibilidad patológica, orgánica o alimentaria

La presunta envenenadora de los laxantes a su salida de los juzgados, acompañada por su hija pequeña.

La presunta envenenadora de los laxantes a su salida de los juzgados, acompañada por su hija pequeña. / Ignacio Cabanes

Cuarta sesión del juicio contra la presunta ‘envenenadora de los laxantes’. Jornada clave, porque han declarado los dos médicos forenses del Instituto de Medicina Legal (IML) de València que realizaron la autopsia y los dos médicos de Medicina Legal que realizaron el informe a petición de la familia del fallecido, Salvador Vendrell. La coincidencia en las conclusiones de los cuatro es absoluta, a pesar de que dos de ellos son peritos judiciales y los otros dos, de parte, esto es, contratados por la familia de la víctima, como se encargó de recordar la defensa.

Aún así, la coincidencia de los informes fue total: Salvador Vendrell murió como consecuencia de un fallo multiorgánico derivado de un cuadro de deshidratación grave que tuvo su origen en el proceso diarreico severo y prolongado en el tiempo (siete meses de hospitalización) cuyo origen no fue establecido, pero sí intuido: por exclusión, solo pudo ser provocado por la ingesta masiva de laxantes. Y la única que estuvo con Salvador en el hospital IMED de Burjassot durante esos siete meses fue la acusada, María del Carmen B.

«Realizamos un diagnóstico de exclusión, y no hay absolutamente nada que justifique el excepcional cuadro diarreico grave y sostenido a lo largo de los meses que no sea la ingesta de laxantes. Así que la conclusión, por exclusión, es que es la única razón posible», concluyeron los peritos. Para alcanzar ese diagnóstico diferencial rescataron cualquier otra causa que hubiese justificado el cuadro del paciente, desde tumores a parásitos, pasando por disfunciones intestinales, virus y bacterias.

Y no solo eso. Los médicos forenses del IML estudiaron los tickets de las ventas de laxantes y diuréticos en las farmacias por parte de la acusada o de personas enviadas por ella y las fechas de ingreso hospitalario o de episodios graves (recogidos en la hoja de evolución de Enfermería) y el paralelismo es absoluto y revelador: coinciden al milímetro.

Acerca de por qué no han sido capaces, ni ellos, ni los médicos del hospital IMED de Burjassot, de encontrar rastro de los laxantes en el cuerpo de Salvador, los cuatro peritos coincidieron, una vez más: porque los laxantes son sustancias concebidas para mantenerse estancos en el sistema digestivo, con el fin de engrosar y hacer más ligeras las heces, de manera que su tránsito por el intestino sea más fácil, así que lo que sale a la sangre o a la orina, lo que se absorbe fuera de ese sistema «es una cantidad mínima y, por tanto, difícilmente detectable».

Así, los forenses pudieron rescatar dos tubos de sangre y uno de orina que el hospital mantenía preservados tras el fallecimiento de Salvador y los enviaron a analizar, en busca de laxantes, a pesar de que ya intuían que no se podría detectar nada. Sobre todo, como recordó uno de los peritos de parte «porque en esos fluidos no está el laxante y porque las muestras fueron tomadas cuando Salvador llevaba 18 días en la UCI», aislado del exterior y con fluidoterapia.

Coincidieron en que cada vez que entraba en la UCI «mejoraba» y que empeoraba cuando regresaba a la habitación. De hecho, el que fue jefe de servicio de Medicina Interna en el IMED y su médico principal hasta que se fue de ese centro, en diciembre de 2020 (falleció el 16 de abril de 2021), admitió que «sabíamos que había algo subyacente, algo que estaba detrás [del cuadro diarreico] y que era externo, pero no fuimos capaces de encontrarlo».

Cuando el fiscal, Vicente Devesa, le preguntó si «era lógica la situación de diarrea de Salvador», el internista respondió sin dudarlo: «Cada día menos. Lo último que recuerdo de él es que nos estaba generando incomodidad no averiguar la causa. Es extraño no averiguar los motivos de una diarrea crónica, siempre encontramos algo», sentencia el facultativo, que ya no es empleado del IMED.

Sobre la posibilidad de que las diarreas pudiesen obedecer a las «transgresiones alimentarias» que protagonizaba el paciente, el médico valoró que «es verdad que Salvador tenía sus ideas propias, y que no hacía caso a las recomendaciones, pero eso no explicaba el cuadro diarreico que padecía. Tomar algún cacaolat a escondidas no explicaba ese cuadro», sentenció el perito.

Antes de él, declaró el médico –quien sí continúa trabajando en el IMED– que le sustituyó cuando se fue , y que incurrió en «graves contradicciones», según la acusación particular, entre lo que dijo ayer en el juicio y lo que declaró en su momento ante la jueza de Paterna. Así, ayer aseguró que «no pudieron descartar» que la diabetes de Salvador o los desórdenes alimentarios estuviesen detrás de las diarreas, mientras que en su día afirmó que ambas fueron descartadas como el origen de ese proceso que le llevó a la muerte.