El fiscal, a la presunta envenenadora: "Lo mató a lo largo de 7 meses y hasta pagó los laxantes con su tarjeta. Es escalofriante"

El fiscal y las acusaciones piden al jurado que aplique la única lógica posible, que es la condena de la acusada, y la defensa apela a la duda "porque aquí no hay pruebas"

María del Carmen B. en un momento del juicio.

María del Carmen B. en un momento del juicio. / EFE

"Este crimen es especialmente alevoso porque se perpetra durante siete meses. Ella estaba ahí, veía el deterioro y no solo no paró, sino que siguió. Hasta el final. Conocía perfectamente los laxantes y sus características, porque los usaba desde joven, se da cuenta de que va debilitándose, de que va muriéndose, y continúa administrándoselos ¡Y hasta paga con la tarjeta de su víctima! Es insoportablemente escalofriante. Y a lo largo de esos siete meses no solo hizo eso: también las 152 extracciones de dinero en cajeros, en compras. Casi 130.000 euros en el tiempo en que él estaba en el hospital, en el que era vulnerable, en el que se moría. Sabía muy lo que hacía y la rentabilidad de lo que hacía. Y lo hizo hasta conseguir el resultado final. Quiero que hagan justicia, que le den lo suyo, que en el caso de la acusada es la condena".

Así de contundente se mostró ayer el fiscal Vicente Devesa en su informe final en el juicio con jurado contra María del Carmen B., la mujer acusada de causar la muerte a su pareja, casi veinte años mayor que ella, administrándole a escondidas laxantes "en una cantidad exorbitante", durante los casi siete meses en los que estuvo ingresado en el Hospital IMED de Burjassot sin que los médicos supiesen ver el origen de las terribles y constantes diarreas que acabaron provocándole la muerte por un fallo multiorgánico derivado. 

Tiempo durante el cual le habría vaciado las cuentas corrientes –hasta 130.000 euros–, a lo que se suman dos préstamos pedidos en su nombre –que aún hoy siguen pagando sus hijos– y otros 75.000 euros que la víctima, Salvador Vendrell, sacó de su cuenta poco antes de ser ingresado por primera vez en el hospital y que se llevó a su casa, aunque nunca fueron encontrados tras su muerte.

El fiscal pidió a los miembros del jurado que apliquen la lógica para llegar a la única conclusión posible: que las diarreas le llevaron a la muerte y que la única posibilidad de ese cuadro diarreico reside en que se los dio la acusada cuando lo tuvo siete meses, "con sus días y sus noches a su merced". Una conclusión a la que también llegaron los médicos –los dos forenses judiciales y los dos contratados por la familia, que coincidieron por completo en sus informes– tras descartar cualquier otra posibilidad.

"¡Había Evacuol para 8 años!"

«Si hasta su hijo lo confesó aquí, en esta sala, cuando dijo que su madre le quitó el dinero a Salvador, así, con esas palabras", incidió Devesa. Y, para remacharlo, se apoyó en el análisis de las fechas: «Del 7 al 12 de septiembre compró más de una decena de cajas de Dulcolaxo y de Evacuol en una farmacia, y otras tantas entre el 6 y el 10 de septiembre en otra de las farmacias. Y el 14 Salvador ingresa en la UCI. Y pasa una cosa curiosa, que estando en la UCI, donde ella no entra, mejora. Pero es que en marzo de 2021 se vuelve a repetir», esgrime. Así, recuerda que en los días previos al agravamiento de la víctima que le llevó de nuevo a la UCI, un mes antes de morir, hay otra tanda de compra masiva de laxantes –el fiscal ha hecho el cálculo: solo con los laxantes cuya compra está acreditada porque las hizo con tarjeta- "había Dulcolaxo para cuatro años y un mes y Evacuol para ocho años. ¡Ocho años!»

En esa segunda ocasión, las fechas vuelven a coincidir y confirman la presunta acción criminal. "Con arreglo a la lógica, está claro lo que hizo", sostiene, sin dejar de mencionar también al ex novio policía que en el juicio contó que no le guarda rencor a la inculpada a pesar de que en los cuatro meses que convivieron sufrió unas diarreas terribles y ella le vació las cuentas.

"La acusada mantuvo un patrón en la línea del tiempo con otras víctimas. Es una perfecta depredadora"

Andrés Zapata

— Abogado de la acusación particular

Las acusaciones particulares, por su parte, refrendaron las afirmaciones de la Fiscalía y ahondaron en algunos de los aspectos. 

Andrés Zapata habló al jurado de «un patrón en la línea del tiempo, con su ex marido, con su ex novio. Es idéntico. Hay que darle la enhorabuena a la acusada por su capacidad de alienar a sus víctimas», ironizó. "Es un perfecto perfil de depredadora que ha ido perfeccionando el sistema con el tiempo. Salvador no tuvo ninguna oportunidad. Fíjense en las fechas. Solo necesitó cuatro meses, ¡cuatro meses!, para quitarse de en medio a la única persona que velaba por Salvador, su hija, y dos más, y ya lo tiene en el hospital".

En cuanto al expolio económico, volvió a usar el sarcasmo: "Dice que no quería el dinero... ¡Pero si hubo que sacarla a cañonazos del chalé de Salvador! ¿Y dónde está ese dinero, esos más de 130.000 euros que obtuvo en seis meses?", volvió a preguntarse.

Es un "asesinato claro"

La otra acusación particular, ejercida por el letrado Víctor González, aprovechó su alegato para recalcar ese móvil económico –"son más de 20.000 euros al mes" lo que gastó de media, incidió– y defender que también hubo ensañamiento, al aumentar deliberadamente el sufrimiento de la víctima a largo de los meses. A su juicio, "es un asesinato claro" y lo cometió "porque si Salvador hubiese salido del hospital, se habría descubierto todo este desaguisado del dinero".

La defensa cerró el turno de los informes. A lo largo de más de una hora intentó sembrar la duda en los jurados y les recordó que, "si existe la más mínima duda no se puede condenar». Basó su alegato en defender que "esto que les han contado es una película, pero no está basada en hechos reales" porque "aquí no hay ninguna prueba. Indicios sí, pero pruebas, ninguna. ¿Les gustaría que les condenasen a ustedes sin pruebas?", insistió.

 Y terminó usando la táctica del ventilador: acusó a la empleada del hogar, el testigo que más daño hizo a sus intereses ya que contó cómo la acusada la utilizó para comprar buena parte de las 2.000 dosis de laxantes en seis meses, de ser potencialmente la persona que le administró esos fármacos a Salvador en el hospital. No solo eso. En su afán de sembrar la duda en el jurado culpó incluso "al personal sanitario" del IMED de haber suministrado laxantes a Salvador Vendrell. Fueron tres veces y como preparación para las colonoscopias. Pero eso, el jurado, ya lo escuchó en la sala por boca de los médicos.