El teniente coronel acusado de almacenar explosivos alega que era material pirotécnico tan inofensivo como unas 'bombetas' de Fallas

El Ministerio Fiscal solicita dos años de prisión tanto para el mando de la Guardia Civil, en la reserva, como para su hijo, administrador de la empresa pirotécnica

El teniente coronel en la reserva y su hijo, acusados de almacenar explosivos en un bajo de Paiporta.

El teniente coronel en la reserva y su hijo, acusados de almacenar explosivos en un bajo de Paiporta. / Levante-EMV

Después de hasta cuatro suspensiones y aplazamientos, esta mañana se ha celebrado finalmente el juicio en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Valencia contra el teniente coronel, en la reserva, jefe de la Unidad de Intervención de Armas y Explosivos de la Guardia Civil entre 2007 y 2009, y su hijo, experto en el manejo de artefactos pirotécnicos, acusados de un delito de riesgo por materias que pueden causar estragos, por presuntamente almacenar grandes cantidades de explosivos de forma ilícita en un bajo en el casco urbano de Paiporta, por el que se enfrentan a dos años de cárcel.

El ex mando del Instituto Armado y su hijo han alegado que los materiales pirotécnicos, cuya mezcla se realizaba en una pirotecnia de Turís, no eran peligrosos. De hecho, esgrimen que "las bombetas que lanzan los niños en Fallas son más peligrosas" que sus materiales, según la catalogación oficial del Ministerio de Industria.

"En caso de iniciación accidental -de estos explosivos- su efecto no sale de la caja en la que van embalados. De hecho, está permitido llenar la bodega de un avión de pasajeros con ellos siempre que cada bulto no supere los 25 kilos. Tres días antes de este problema llevé 15 kilos a La Palma para volar dos rocas. Siempre he notificado a la Administración y nunca he tenido problemas", ha subrayado el procesado ante el juez.

Además de los dos años de prisión, el Ministerio Fiscal solicita para cada uno de los procesados el pago de multa de 5.400 euros, así como una inhabilitación durante nueve años para ejercer como técnico, encargado, representante o director de ninguna empresa de material pirotécnico o explosivo.

La mezcla la hacían en una pirotecnia de Turís

Los procesados presuntamente adquirían gran cantidad de nitrato potásico, perclorato potásico y magnesio que mezclaban en los talleres de una pirotecnia de Turís antes de trasladar las sustancias elaboradas en bidones metálicos hasta Paiporta. El local donde almacenaban estos explosivos está rodeado por viviendas, frente a un parque público y en una de las principales vías de la localidad, de ahí el riesgo para las personas que aprecia la Fiscalía.

En el registro realizado en el citado local de Paiporta el 3 de diciembre de 2020, los agentes se incautaron de gran cantidad de producto elaborado y de material confeccionado para cargas explosivas.

Esgrimen que tenían todas las licencias en regla

En su declaración ante el juez, los procesados sostienen que todo estaba en regla y contaban con las licencias pertinentes para almacenar este tipo de material pirotécnico. Así, argumentan que han desarrollado su actividad en toda España con los informes, licencias y comunicaciones necesarias tanto al Ministerio de Industria como a la Guardia Civil y a las delegaciones del Gobierno durante al menos nueve años sin ningún problema, puesto que no se requiere vehículo especial ni medidas especiales de conservación para dichos materiales.

Estos materiales eran adquiridos en una empresa de Nules, proveedora habitual de los pirotécnicos, según ha declarado el padre, y manipulados -mezclados e introducidos en cápsulas- en talleres de pirotecnia como el de Turís. "Estas cápsulas producen un gas que si se encuentra confinado estalla y es útil en la fractura de rocas u otros terrenos", han detallado los procesados.

De igual modo, han insistido en que este tipo de productos con los que trabajaban no tenían riesgo, y que los servían por mensajería o incluso ellos mismos en una furgoneta de alquiler, "no se requiere transporte especial", matizan.

De hecho, recalcan que "no hay posibilidad de que detone". "En las demostraciones que hacemos a los clientes cogemos una cápsula de 50 o 100 gramos, echamos la mezcla al suelo y tratamos de incendiarla con un mechero para que vean que no explota. Si aplicamos más calor, con un periódico encendido, por ejemplo, la mezcla genera gases, concretamente dióxido de carbono, un poco de monóxido y sobre todo vapor de agua, que no es inocuo pero casi...", ha explicado uno de los procesados.

Uno de los guardias civiles que ha sido citado por la Fiscalía como testigo ha desmontado la tesis de la defensa al afirmar que sí que habían tenido sanciones administrativas previas, y ha cifrado en unos 3.100 kilos de perclorato potásico y unos 750 de magnesio los materiales que manejaron en 2019 y 2020, aunque por el importe de las facturas en años anteriores debió de ser muy superior.