Investigan a un párroco de Cullera y a una cuidadora por la muerte de un anciano y desviar su patrimonio

La víctima, de 91 años, falleció dos meses después de que la mujer empezara a trabajar tras nombrarla heredera universal

Los presuntos homicidas se niegan a declarar ante el juez instructor de Sueca que lleva la causa por extorsión y homicidio

Investigan a un párroco de Cullera y a una cuidadora por la muerte de un anciano y desviar su patrimonio

Foto: Loyola Pérez de Villegas | Vídeo: Ignacio Cabanes

La muerte de José Félix Cirujeda, un vecino de Cullera de 91 años, podía haber pasado inadvertida. Una supuesta muerte natural más de una persona de edad avanzada con múltiples patologías que fallece sola en casa y de cuyo fallecimiento da parte su cuidadora. No obstante, la denuncia de un familiar del fallecido y meses de investigación de la Guardia Civil han destapado que tras esta muerte se esconde una trama presuntamente organizada por un párroco y la mujer a la que el cura de la parroquia San Antonio Abad de Cullera buscó para que cuidara al nonagenario. Ambos han declarado esta mañana ante el Juzgado de Instrucción número uno de Sueca investigados inicialmente por los delitos de extorsión y homicidio por comisión por omisión, sin descartar que los cargos sean constitutivos de un delito de asesinato dada la vulnerabilidad de la víctima, como así sostiene la acusación particular.

Agentes del Área de Investigación de la Guardia Civil de Cullera han hallado indicios que apuntan a que los dos ahora investigados formalmente, de mutuo acuerdo habrían realizado acciones para desviar el patrimonio del anciano en beneficio propio. De hecho, se les imputan un delito de extorsión al considerar que generaron presuntamente un ambiente intimidatorio y de presión psicológica en el nonagenario, aprovechándose de su soledad y de su deterioro cognitivo, para llevar a cabo este perjuicio patrimonial.

La cuidadora del anciano investigada por su muerte y desviar su patrimonio.

La cuidadora del anciano investigada por su muerte y desviar su patrimonio. / Loyola Pérez de Villegas

Tan solo 18 días después de que la ahora investigada, de 62 años, comenzara a trabajar como cuidadora las 24 horas de José Félix, de 91 años, logró que el anciano modificara su testamento y la nombrara a ella como heredera universal. Así, el 17 de julio de 2023 acudió un notario al domicilio de Cullera del nonagenario para realizar este nuevo testamento. Al mismo le hizo creer que llevaba años cuidando al anciano, cuando realmente apenas llevaba poco más de medio mes. En dicho documento también donaba 6.000 euros y todos los muebles y enseres personales a la parroquia de la que es párroco el también investigado, slavo la máquina de coser, que se la dejaba también a su nueva heredera universal.

Poder especial para operaciones bancarias

De igual modo, la cuidadora también consiguió que el anciano le otorgara una escritura de cesión de la vivienda, valorada en 80.000 euros, a cambio de asistencia, cuidados y alimentación. Dos días más tarde, siguiendo con este plan para presuntamente despojar a su víctima de todo su patrimonio también le hizo firmar ante notario un poder especial para que la cuidadora pudiera realizar operaciones bancarias.

A partir de ese momento, las investigaciones de la Guardia Civil apuntan que la sospechosas habría aumentado de forma supuestamente deliberada la medicación con antipsicóticos, que precisamente empezó a tomar el anciano por unas alucinaciones que comenzó a sufrir cuatro días después de que la investigada comenzara a trabajar en la casa.

Se le incineró sin hacerle autopsia

Finalmente, el 30 de agosto de 2023 José Félix falleció por una insuficiencia respiratoria. Ni siquiera se le realizó autopsia al no hallar indicios de muerte violenta, a lo que se aferrarán las defensas de los investigados.

Otro de los indicios de la actitud presuntamente criminal de los investigados es el hecho de que ocultaran a la funeraria que el difunto tenía familia, el sobrino que ha presentó la denuncia que dio pie a las investigaciones, y sus prisas para incinerar el cadáver, para así evitar que en caso de destaparse todo se le pudiera exhumar y realizar una necropsia en el Instituto de Medicina Legal de València, que hubiera aclarado las causas exactas del fallecimiento.

José Félix Cirujeda, el anciano presuntamente asesinado en Cullera.

José Félix Cirujeda, el anciano presuntamente asesinado en Cullera. / Levante-EMV

La víctima tenía unas enfermedades crónicas, propias de su edad, pero que estaban bajo tratamiento y que le permitían llevar una vida normal. Su sobrino, única familia que tenía, era hasta que fue contratada la ahora investigada quien se encargaba de sus cuidados. Al requerir los servicios de una mujer que pudiera estar las 24 horas con él, el párroco también investigado fue quien le puso en contacto con la coinvestigada.

La acusación particular, ejercida por la letrada Reyes Albero, en representación del sobrino del fallecido, es consciente de que al haber incinerado el cadáver será difícil obtener una prueba directa del delito de asesinato pero confía en que los múltiples indicios lleven a la condena de los investigados. Así, destaca que en tan solo dos meses después de entrar esta cuidadora se produzca la muerte de José Félix, y que el fin económico del presunto crimen lo consiguió apenas 18 días después de comenzar a trabajar en el domicilio de la víctima.

Por su parte, tanto el párroco de Cullera, de 59 años, como la cuidadora, de 62, se han acogido a su derecho a no declarar tanto ante la Guardia Civil como esta mañana ante el Juzgado de Instrucción número uno de Sueca, que lleva la causa. Su silencio no puede ser utilizado en su contra pero resulta llamativo que no quieran dar explicación alguna pese a los graves delitos que se les atribuyen