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Diez indicios y tres sospechosos: Las claves del asesinato machista de Loli

El principal investigado, pareja de la víctima, con antecedentes por malos tratos y dos órdenes de alejamiento de ella, fue visto por un testigo en esas fechas con una mochila de la que sobresalía una pala

El antiguo pantalán antes de que comenzara la demolición, junto a la nave que frecuentaba el principal sospechoso.

El antiguo pantalán antes de que comenzara la demolición, junto a la nave que frecuentaba el principal sospechoso. / Daniel Tortajada

Sagunt

Han pasado ya cinco años de aquella Noche de San Juan de 2019 en la que desapareció Loli Paul Sesé, una saguntina de 57 años. Tras varios sobreseimientos, el Juzgado de Instrucción número cinco de Sagunt reabrió el procedimiento en febrero tras la identificación por ADN de un fragmento de fémur hallado en las obras de demolición del viejo pantalán del Port el 30 de junio del pasado año. Era la pieza del puzzle que faltaba y que confirmaba lo que sospechaban las hijas de Loli, que su madre no se había marchado por voluntad propia, y que alguien había acabado con su vida de forma violenta. Tres hombres figuran como investigados por su presunta implicación en el crimen, como informó en exclusiva esta semana Levante-EMV.

El hallazgo del fémur derecho de la víctima, durante el proceso de triturado de los restos del pantalán, a escasos metros de una nave bien conocida por el principal sospechoso desde el minuto cero, el compañero sentimental de Loli, en la que estuvo trabajando durante años junto a su familia como artista fallero, es el primero de los múltiples indicios contra los investigados. Con dicha identificación, y aunque no se haya podido recuperar el resto del cadáver, se acredita que Loli está muerta

Loli Paul Sesé, la mujer desaparecida 2019 y cuyo fémur fue localizado el pasado verano.

Loli Paul Sesé, la mujer desaparecida 2019 y cuyo fémur fue localizado el pasado verano. / Levante-EMV

El segundo serían las distintas versiones que dio Francisco L. G. sobre el paradero de la que era en ese momento su pareja. Primero dijo que estaba en coma en el Hospital de Sagunt, luego que la habían ingresado en un centro de rehabilitación en Serra y por último, al darse cuenta que era relativamente fácil que comprobaran que no era así, se inventó que se había marchado a Barcelona a cuidar a una persona mayor. Además él también desapareció unos días por esas fechas y cuando le preguntaban por ella mostraba una actitud esquiva.

En tercer lugar, Francisco declaró inicialmente a la policía que la última vez que había estado con Loli fue en abril, pero precisamente al menos dos testigos lo vieron con ella la tarde-noche de su desaparición cuando iban con un carro cargado con maderas para celebrar la Noche de San Juan en la playa. Una amiga de Loli la vio que tenía la pierna vendada y a otro testigo la víctima le dijo que había quedado con unos amigos.

Hay un hecho especialmente llamativo en las testificales recabadas por los investigadores del grupo de Homicidios. En esas fechas, sin poder concretar el día exacto, lo vieron salir dos días consecutivos de casa con una mochila de la que sobresalía una pala. Otro vecino distinto al anterior vio salir a Francisco con un saco cargado al hombro que, por el bulto y como parte caía por delante y la otra por atrás, dicho testigo ya apuntó entonces que podría tratarse del cadáver de una persona. Aunque la policía considera poco probable esta hipótesis.

Episodios de malos tratos y múltiples quebrantamientos

El quinto indicio serían los numerosos episodios previos de malos tratos, incluidas dos órdenes de alejamiento en vigor, una desde junio de 2018 y otra desde diciembre, por las que Francisco tenía prohibido aproximarse a menos de 300 metros de ella y comunicarse con Loli, y que quebrantaba de forma habitual. En total al sospechoso le figuran tres detenciones por malos tratos y otras tantas por quebrantamiento de condena. En uno de estos episodios, ocurrido en junio de 2018, la amenazó con un hacha en plena calle y los testigos aseguran que era frecuente verla con gafas de sol para tratar de ocultar los hematomas.

«Tienes suerte de que no te haga lo mismo que a Loli», le dijo un investigado a su novia

Un indicio más, sería el sexto, son las manifestaciones autoincriminatorias del propio novio tanto a la hija pequeña de Loli, cuando fue a pedirle explicaciones, «lo siento mucho por lo que le he hecho a tu madre». Así como a una amiga: «El día que la encuentren me vendrán a detener». «Si quisiera hacerla desaparecer lo tenía muy fácil, solo tendría que emparedarla en mi casa en obras o enterrarla en el huerto». La policía comprobó ambas posibilidades.

También es sumamente incriminatorio el testimonio de la exnovia de Ignacio Ll. P., otro de los investigados. «Le hemos dado un golpe a Loli la borracha, y me han ayudado», le confesó, según dicha testigo. Cuando le preguntó más: «A ti que te importa». Esa misma noche volvió a las doce con los bajos del pantalón sucios de barro. Además, Ignacio tenía pesadillas en las que nombraba a Loli en sueños. En alguna discusión con su pareja llegó a decirle: «Tienes suerte de que no te haga lo mismo que a Loli».

Pertenencias y sangre de la víctima en el registro de la vivienda

En el registro del domicilio de Francisco, octavo indicio, la policía encontró ropa de mujer, las gafas de vista, unas de sol, y el monedero de la entonces desaparecida. Así como un cabello rubio de la víctima en un mueble, lo que acredita que Loli vivía allí.

De las intervenciones telefónicas a los tres investigados la policía comprueba que aunque antes tenían relación, ya no se comunican entre ellos. Hay una conversación que llama la atención porque en ella Francisco le da indicaciones de lo que tiene que declarar a un amigo que cuida de su perro mientras él está en prisión por el quebrantamiento. «Tú diles que ella está en Barcelona y que quedó muy harta de este pueblo».

Por último, la décima gota que hace rebosar el vaso de los indicios -especialmente contra Francisco- es su propia declaración tras ser detenido en noviembre de 2020. Vuelve a cambiar de versión y dice que la última vez que la vio fue en agosto, insistiendo en que no eran pareja. De igual modo, justifica unos restos de sangre de la víctima hallados en la junta de los azulejos de la bañera de su casa argumentando que Loli siempre iba magullada. En todo momento se refiera a ella en pasado, sabiendo de buena mano que ya no está en el mundo de los vivos.

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