Intervienen los teléfonos móviles al párroco y a la cuidadora investigados por la muerte de un anciano en Cullera

La Guardia Civil va a analizar el contenido de ambos terminales, las búsquedas realizadas y los mensajes, incluso aquellos que hubieran sido borrados

El párroco investigado el día que acudió a declarar al juzgado como investigado.

El párroco investigado el día que acudió a declarar al juzgado como investigado. / Loyola Pérez de Villegas

El Juzgado de Instrucción número uno de Cullera, que investiga la muerte de José Félix Cirujeda, el anciano de 91 años presuntamente asesinado tras nombrar heredera universal a una mujer apenas 18 días después de que empezara a trabajar en su casa, intervino la semana pasada los teléfonos móviles del párroco y la cuidadora investigados por los delitos de homicidio y extorsión. Por orden judicial, ambos tuvieron que hacer entrega de los terminales para que los especialistas de la Guardia Civil procedan al volcado de su contenido y este sea analizado en profundidad en busca de más indicios que prueben la presunta participación de cada uno de ellos en el supuesto crimen del nonagenario, que adelantó Levante-EMV.

La intervención física de los dos teléfonos personales se produjo el lunes aprovechando el momento en el que los dos investigados tenían que personarse en el juzgado a firmar en el cumplimiento de la medida cautelar acordada el pasado 20 de junio. Además del apud acta quincenal el juez les retiró el pasaporte a ambos y les prohibió abandonar el territorio nacional.

Esta nueva diligencia de investigación se suma al análisis de las comunicaciones que ya realizaron los agentes del Área de Investigación de la Guardia Civil de Cullera, quienes durante el mes que los sospechosos tuvieron pinchados sus teléfonos descubrieron algunas conversaciones incriminatorias tanto entre ellos como con terceras personas, como informó este periódico.

La defensa del cura sostiene que las conversaciones de su cliente han sido «malinterpretadas»

Las transcripciones de dichas intervenciones telefónicas ya constan en la causa, y ahora las partes tienen un plazo para presentar alegaciones en caso de que aprecien errores de interpretación en las transcripciones.

La defensa de Jesús Manuel S. S., el párroco de 59 años investigado, sostiene que su cliente se limitó a intentar ayudar al nonagenario buscando alguien que pudiera tener experiencia en el cuidado de ancianos y «lo único que hizo fue presentarlos». De igual, el letrado Juan Molpeceres mantiene que las intervenciones de las comunicaciones de su cliente no son incriminatorias y que las frases transcritas en las que da indicaciones a la coinvestigada sobre lo que tiene que declarar han sido «malinterpretadas».