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Caso Wafaa

El Tuvi, ante el TSJ para la vista contra su condena a prisión permanente revisable

El recurso del abogado del asesino machista de Wafaa Sebbah, que tenía 19 años cuando la mató en un cruel ritual sádico-sexual en Carcaixent, permite a David Soler Oltra salir de la cárcel durante unas horas

La fiscal y las acusaciones se oponen y afean al defensor su escrito "inapropiado e irrespetuoso para con la víctima"

El Tuvi, trasladado al TSJ para la vista contra su condena a prisión permanente revisable

Teresa Domínguez

Teresa Domínguez

Teresa Domínguez

València

Siete meses después de que David Soler Oltra, alias Tuvi, fuera condenado a una pena de prisión permanente revisable y a otra de ocho años por el asesinato y violación sádico-sexual de Wafaa Sebbah en noviembre de 2019 en Carcaixent, la sala de lo Civil y Penal del TSJCV dirime este jueves el farragoso recurso de 90 folios (más anexos) presentado por su abogado defensor en enero pasado, con el que pretende que se anule esa condena y se le aplique otra mucho más liviana por lo que llama "homicidio simple", intentando hacer desaparecer el asesinato y la agresión sexual. Y que la familia pague las costas en caso de lograr su propósito.

En la vista estará presente el condenado, por lo que el recurso, disperso en muchos puntos e irrespetuoso para con la víctima en bastantes más, según le recrimina hasta la fiscal en su escrito de oposición, le supone a David Soler Oltra poder salir aunque solo sea por unas horas del centro penitenciario de Picassent. Eso sí, la audiencia del alto tribunal valenciano se prevé breve, ya que los magistrados limitarán las intervenciones, porque en realidad no se trata de volver a valorar la prueba, en contra de lo que pretende el abogado de Tuvi, sino de ver si ha habido alguna vulneración de sus derechos.

Las acusaciones se oponen

Pese a ello, el escrito del letrado es una sucesión, en ocasiones inconexa, de citas, exposiciones y valoraciones de hechos ya vistos en el juicio y resueltos tanto en el veredicto del jurado como en la posterior sentencia. De hecho, el recurso, cuajado, como su intervención en el juicio, de afirmaciones insultantes para la víctima -llega a verse en la obligación de incluir la siguiente frase: "Lo anterior no pretende justificar su muerte violenta"-, no refleja las causas de alegación -básicamente error en la valoración de la prueba, indebida aplicación de artículos del Código Penal y vulneración de derechos fundamentales- hasta bien rebasada la mitad del mismo.

Tanto la fiscal, Carmen Nicasio Aliaga, como las acusaciones particulares en representación de la familia de Wafaa, ejercidas por los letrados Juan Carlos Navarro, isabel Carricondo y Jesús Ruiz de Valbuena, se han opuesto a ese recurso. El escrito de la acusadora pública, al que se han adherido los tres abogados, se dedica a desmontar con una paciencia notable las afirmaciones de la defensa, a la que llega a criticar abiertamente por volver a plantear arbitrariamente cuestiones ya dirimidas. La fiscal incluso se ve en la obligación de recordarle sus afirmaciones "totalmente inapropiadas e irrespetuosas para con la víctima", a la que nuevamente intenta desacreditar con comentarios ofensivos (desde insinuar que "iba con viejos por dinero" a decir que fumaba marihuana o que "pudo quitarse ella la ropa para seducir a David").

En todo caso, la representante del Ministerio Público responde punto por punto, pero de manera directa y sin circunloquios, al defensor de David Soler Oltra y explica al TSJ en su escrito, al que se han adherido las acusaciones particulares, por qué debe rechazar las pretensiones de la defensa y mantener, tal como está, la sentencia condenatoria emitida por la Audiencia de València.

El "acontecimiento lúgubre"

Por poner solo algunos ejemplos, el defensor se resiste deliberadamente a calificar la muerte de Wafaa como homicida y utiliza todo tipo de eufemismos tales como "la extinta Waffa" (transcribe mal el nombre de la joven, de origen argelino, en buena parte del amplio escrito; aunque a partir de las primeras páginas pasa a denominarla simplemente "W"), el "óbito ablativo", "la difunta", "el acontecimiento lúgubre" o "el fallecimiento". Incluso utiliza expresiones despectivas cuando alude al hecho incontestable explicado por los forenses en el juicio de que la víctima aún estaba viva cuando la arrojó al pozo. En versión del recurrente, "si es cierto que Wafaa llegó al fondo del pozo con un residuo de vida, sería meramente animal, vegetativa, residual, mecánica, no vida humana propiamente dicha".

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En este punto, la fiscal le vuelve a afear su trato hacia la joven asesinada y le recuerda que "no 'la deja en el fondo del pozo'", como afirma el letrado en el recurso "minimizando nuevamente los hechos", por lo que, agrega que "es necesario recordar que el condenado la arrojó, la lanzó, la tiró al fondo de un pozo de 12 metros causándole numerosas fracturas cuando aún se encontraba con vida".

¿Justificación del crimen?

Eso sí, a su defendido, a quien le espera aún otro juicio por dos asesinatos, los de Isabell Elena Raducanu y su hija no nacida de seis meses de gestación en Xàtiva, cinco meses antes del asesinato de Wafaa, lo describe como "un joven trabajador, expansivo y cordial", "pacífico", "débil, ingenuo, inmaduro y algo atolondrado, infantil".

Respecto a la obsesión de Tuvi por tener una relación sexual con Wafaa que ella rechazó una y otra vez, que sus amigos describieron con pelos y señales en el juicio, su abogado entiende que "la agasajaba". Y dice: "No es muy desviado de la verdad que DSO tenía mucha afición y gusto de W: mejor para él en este momento, porque nadie rompe lo que le gusta o ataca a quien quiere. Es decir, no ataca ni agrede gratuitamente, por capricho, sin algún motivo (justificado legalmente o no es cuestión aparte ahora) que expliquen la compulsión ablativa [nuevo eufemismo para describir el asesinato]".

La defensa en clave machista y retórica trasnochada del letrado prosigue en el siguiente párrafo: "No es causa fatal e invisible de ningún crimen tener un hombre gusto por una mujer y desear intimar con ella; más bien al revés: la agasaja y trata de serle grato, invitándola, 'paseándola', dedicándole, tiempo y atenciones diversas, como hizo repetidamente DSO sin que Waffa [de nuevo] lo rechazase rotunda y definitivamente. (...) Si fuera así, todos los novios y los maridos durante los primeros años de matrimonio podrían ser considerados como 'obsesos' de su pareja o cónyuge y reputarlos de posibles uxoricidas...".

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Pendiente de ser juzgado por el crimen de Xàtiva

Un día después, el 3 de diciembre de 2024, los cinco hombres y cuatro mujeres del jurado lo declararon culpable por unanimidad de las torturas, violación y asesinato machista de Wafaa y de haberlo hecho por una motivación sádico-sexual. Y trece días más tarde, la magistrada de la sección primera de la Audiencia de València emitió la sentencia por la que condenaba al asesino, pendiente aún de ser juzgado por otro crimen, el de Isabell Raducanu, salvajemente asesinada en su piso de Xàtiva cinco meses antes que Wafaa, tras ser estrangulada y acuchillada 36 veces cuando estaba embarazada de una niña en el sexto mes de gestación.

La condena por el caso Wafaa le impone una pena de prisión permanente revisable (PPS) por haberla matado sin margen alguno de defensa después de haberla violado y para ocultar esa agresión sexual, y ocho años más por la violación. Como era de prever, no se conformó con el castigo y su abogado recurrió la sentencia en apelación al siguiente órgano judicial: el Tribunal Superior de Justicia de la C. Valenciana (TSJCV). Lo hizo en enero pasado.

Condenado por estrangular a una expareja

Dado que es previsible que ese recurso aún tarde unos meses en verse por parte de la sala de lo civil y penal del TSJCV, y que la defensa del criminal continúe recurriendo ante el Tribunal Supremo ante la más que probable confirmación de la actual condena por parte del alto tribunal valenciano, la sección primera de la Audiencia de València ha decidido prorrogar su situación actual de prisión, que seguirá siendo provisional mientras el castigo no sea firme. Es decir, mientras no se agote por completo la vía penal.

Aunque es cierto que Tuvi ya está cumpliendo otra condena firme, de tres años y medio, por estrangular a una expareja ocho meses después de matar a Wafaa, y que sería muy poco probable que un juez le permitiera esperar en libertad la firmeza de la permanente revisable, la Audiencia ha preferido curarse en salud y prorrogar esa prisión provisional tal como lo estipula la ley: con la mitad de la pena impuesta en la sentencia recurrida.

El ADN en el caso Raducanu

La sección primera hace la cuenta a partir de 30 años, el tiempo máximo de cumplimiento de la PPS en su caso, de manera que ha fijado hasta el 30 de enero de 2040, esto es, 15 años completos, esa prórroga de prisión, para asegurarse de que intenta eludir el castigo.

Y mientras, sigue esperando el juicio por el asesinato de Isabell y de su hija nonata, cometido el 11 de junio de 2019, en el que dejó un reguero de pruebas difícilmente refutables en su contra: su ADN, puro o en mezcla con el de la víctima, está en cinco puntos absolutamente incriminatorios de la escena del crimen: bajo las uñas de dos dedos de la mano derecha de Isabell (rastro claro de defensa), en la cara interna de ambas muñecas de la mujer y en un calzoncillo negro de la marca Calvin Klein que se dejó caído bajo el pie izquierdo de la víctima en su precipitada huida.

De hecho, David Soler Oltra, cuyo hermano Juan también está cumpliendo condena por un doble asesinato -el de una joven eslovaca y su novio, de origen checo-, cometido en 2012, va camino de convertirse judicialmente en lo que policialmente ya está asegurado: un asesino en serie.

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