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TRIBUNALES

Cuatro años de prisión por violar a la sobrina menor de edad de su amigo

El agresor sexual, en situación irregular en España, pidió a la víctima que le acompañara a su casa bajo el pretexto de que se tenía que duchar y aprovechó que estaban solos para forzarla a mantener relaciones sexuales

Cuatro años de prisión por violar a la sobrina de su amigo, menor de edad

Abraham Pérez

Abraham Pérez

Abraham Pérez

València

Cuatro años de prisión por agredir sexualmente a una menor de edad, a la que había conocido a través del tío de ella y con la que había quedado para dar un paseo por València tras mantener varias conversaciones previas a través de una conocida red social. Esa es la pena que el Tribunal de la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Valencia ha impuesto para el agresor sexual que, aprovechando que la adolescente le había acompañado a su casa para que se duchara, comenzó a besarla en el cuello y la forzó a mantener relaciones sexuales, pese a ser consciente de que ella, que se quedó bloqueada al ver su insistencia, le había manifestado previamente su negativa a ello.

La Sala le impone también cinco años de libertad vigilada, a cumplir a partir de la extinción de la pena de cárcel, y le obliga a indemnizar a su víctima con 10.000 euros por los daños morales ocasionados. Tampoco podrá comunicarse con ella ni aproximarse a menos de 40 metros durante los próximos nueve años, y se le impone una inhabilitación especial para ejercer cualquier profesión o actividad que conlleve contacto regular y directo con menores por tiempo de cinco años. De momento la pena de cárcel no podrá sustituirse por la expulsión del país, como solicitaban las acusaciones, por el arraigo social y laboral en el país del acusado, nacido en Honduras y en situación irregular en España.

Las penas impuestas son muy inferiores a las que solicitaba inicialmente el Ministerio Fiscal, que pedía diez años de cárcel, otros diez de libertad vigilada y doce de alejamiento, además de su internamiento en un centro de extranjeros para asegurar su expulsión del país en caso de que hubiera quedad en libertad. Sin embargo, el Tribunal rebaja la pena a la mínima prevista al no apreciar agravantes. La actitud del agresor, aunque grave, "no ha sido seguida del desprecio y agravamiento de humillación a la víctima", recoge la sentencia. Además, aprecia el intento de reparación del acusado por los mensajes de disculpa que le envió tras la agresión sexual, y que han sido interpretados como muestra de arrepentimiento. Así con todo, el juez rechaza aplicar una rebaja adicional al considerar que el acusado actuó con premeditación y se aprovechó de la diferencia de madurez con la menor.

Le dijo que tenía que ir a ducharse

Los hechos que ahora han sido condenados ocurrieron hace justo dos años, sobre las 18.00 horas de la tarde del 21 de agosto de 2023. Víctima y agresor, que se habían conocido a través del tío de ella y desde entonces chateaban ocasionalmente a través de una red social, habían quedado para dar un paseo por el complejo de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de València con la idea de conocerse mejor. A diferencia de las citas anteriores (ambos se habían visto previamente "en un par de ocasiones"), aquella tarde la chica, entonces con 17 años de edad, aceptó acompañarle a su casa después de que él se lo pidiera con la excusa de que se tenía que duchar porque salía del trabajo.

Al llegar a la vivienda, el joven se metió en el baño para darse una ducha mientras ella le esperaba en la habitación, recostada en su cama. Según los hechos probados, al salir del aseo, el acusado se aproximó a la menor por la espalda y comenzó a besarla en el cuello, pese a ser consciente del rechazo de la víctima, que le había pedido que cesara en su actitud. Ello no impidió que el agresor continuara, aprovechando además que la adolescente se vio paralizada para poder reaccionar ante la persistencia e intención del acusado, que comenzó a penetrarla pese a que la niña no prestó su consentimiento. Tras contarle lo sucedido a su madre dos días después, ambas acudieron a la comisaria para denunciar la agresión sexual de la que había sido víctima su hija.

"Le dije que no quería y que parara"

Según relató la víctima durante el juicio, quince minutos después de llegar a la casa, en la que estaban solos, el joven salió desnudo con una toalla atada a la cintura, le pidió que dejara el teléfono y al no hacerle caso, este se lo quitó de forma brusca y empezó a darle besos en el cuello. "Me di la vuelta, le dije que no quería y que parara", destacó. A pesar de su negativa, el agresor comenzó a desnudarla, se tumbó encima de ella y empezó a penetrarla mientras la menor permanecía inmóvil. El acusado, que pidió ser el último en declarar, sostuvo que la menor le había denunciado porque "no le complací sexualmente". Pese a admitir que la víctima pudiera haberse sentido incómoda, sostuvo que "entendía que era un sí porque se quitó la ropa".

El acusado durante la vista oral celebrada este miércoles en la Audiencia Provincial de Valencia.

El acusado durante la vista oral celebrada este miércoles en la Audiencia Provincial de Valencia. / A. Pérez

Realmente esclarecedores resultaron los wasaps que ambos intercambiaron justo después de la agresión sexual, unos mensajes que acreditan que la menor no quería mantener relaciones sexuales y que, además, resultan incriminatorios para el agresor. "No le quise hacer mal", "si se hubiera involucrado más hubiera disfrutado más", le envió el acusado obteniendo como respuesta "pero yo no quería". Finalmente, tras escuchar los testimonios de la madre y analizar los informes médicos que se le practicaron a la menor, el Tribunal condena al acusado a cuatro años de prisión como autor de un delito de agresión sexual.

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