Los narcos disponían de una tonelada de precursores para extraer la cocaína de la pulpa de fruta
Sanidad no detecta droga en ninguna de las cajas y bidones con los 27.592 kilos de alimento hallados en una nave de Monóvar
Tres de los once detenidos en el Alto y Medio Vinalopó ingresan en prisión por orden judicial

Policía Nacional/Aduanas
El laboratorio de extracción de cocaína desmantelado por Vigilancia Aduanera y la Policía Nacional en el Vinalopó durante la Operación Techno, tal como ha adelantado en exclusiva Levante-EMV, estaba dotado con una tonelada de sustancias precursoras, lo que da una idea de la capacidad que iba a tener para recuperar la droga mezclada enviada desde Colombia. En principio, tras los exámenes realizados por Sanidad, los investigadores descartan que, en la partida de 27,5 toneladas de pulpa de fruta interceptadas en el almacén de Monóvar, la primera que había enviado la organización colombiana, haya cocaína, en contra de lo que sospechaban inicialmente. Todo apunta a que este primer cargamento fue enviado de prueba, para chequear los controles aduaneros y policiales, y que por esa razón el segundo envío, interceptado en el puerto colombiano de Buenaventura, antes de su partida hacia el Puerto de València, sí estaba contaminado.
De hecho, la bautizada como Operación Techno tuvo que ser precipitada después de que los investigadores supieran que la Policía Nacional de Colombia había interceptado en origen un contenedor de la misma organización contaminado con cocaína usando el mismo método, esto es, mezclarla con pulpa de fruta. En ambos casos, la mercancía partía del citado puerto de Buenaventura, en la costa del Pacífico, el mayor de Colombia y la salida natural al mar de Cali, la capital del departamento del Valle del Cauca.
Tal como ha adelantado Levante-EMV, en ese segundo contenedor -el primero, que sí llegó a València y fue llevado a la nave de Monóvar, había salido del país andino dos semanas antes- la policía colombiana se incautó de 955,5 kilos de cocaína una vez recuperada la droga de la mezcla con pulpa. Ante la posibilidad de que esa incautación trascendiese y alertase a la organización alicantina que Aduanas y Udyco llevaban meses investigando bajo la supervisión del Juzgado de Instrucción 4 de Novelda, los agentes decidieron precipitar la fase final de la operación, desarrollada los días 4 y 5 de noviembre, y detener a los once sospechosos: nueve hombres y dos mujeres. Tres de ellos ya están en prisión.
La repetitiva importación de pulpa
La investigación, según han informado este martes ambos cuerpos policiales, se inició en el año 2024 por funcionarios del Servicio de Vigilancia Aduanera en Alicante tras la detección de importaciones de pulpa de fruta con origen en Colombia y destino en una misma empresa alicantina, sobre las cuales se mantenían sospechas de que podrían contener cocaína. Los investigadores comenzaron las averiguaciones para localizar el destino real de la mercancía y la ubicación del laboratorio para recuperar esa droga.
Durante la primera fase de la investigación, en la cual se realizó un control documental de las importaciones, los investigadores lograron identificar a los dos principales investigados. Uno de ellos, el líder de la organización, tomaba las decisiones sin involucrarse documentalmente. El segundo, figuraba como socio de la sociedad instrumental y organizaba la logística operativa de la importación. En una segunda fase, en la que se incorporó a la operación la Policía Nacional, se detectó la llegada de un nuevo contenedor en mayo de 2025. Los investigadores controlaron la mercancía, que se descargó en una nave vinculada a la empresa importadora.
Según la información facilitada este martes, la organización dejó parte de la mercancía en la nave, simulando una importación comercial cotidiana y comenzó a trasladar de forma clandestina parte de la mercancía a puntos alejados de núcleos urbanos. Para el almacenamiento de la droga, las organizaciones prefieren utilizar fincas rurales, almacenes aislados o naves secundarias en áreas poco transitadas, donde la probabilidad de detección por vecinos, cámaras de seguridad o servicios municipales es mínima, ya que el proceso de extracción o tratamiento de la mercancía contaminada suele generar efectos secundarios que no pasan desapercibidos, como fuertes olores (utilizan éter y amoniaco, por ejemplo), emisiones, residuos, ruidos y manipulación de sustancias poco cotidianas.

Redacción Levante-EMV
Fuertes medidas de seguridad
Recuerdan la Policía y Aduanas que las organizaciones que emplean productos alimentarios -como es este caso, con la pulpa de fruta- como vehículo para introducir droga, "trabajan siempre con dos necesidades contrapuestas: por un lado, mantener una apariencia de actividad comercial lícita que facilite su logística internacional y local; y, por otro, articular una infraestructura clandestina capaz de recuperar la droga de la mercancía contaminada. Esa doble exigencia condiciona todas sus decisiones operativas".
Así, la red criminal transfería la mercancía a los enclaves aislados mediante una logística diseñada para evitar seguimientos- Para ello, usaba vehículos a nombre de terceras personas (a veces con antecedentes, a veces aparentemente ajenas a la empresa), con cambios rápidos de titularidad, con conductores interpuestos y procedimientos de contravigilancia como la utilización de rutas evasivas, horarios nocturnos o maniobras de despiste.
De este modo, la organización creaba una capa aislante seguridad entre la sociedad mercantil destinataria de la mercancía y los lugares donde se manipulaba realmente la droga, dificultando la identificación jurídica de la posesión y del dominio efectivo sobre el estupefaciente.
A pesar de todas las medidas de seguridad y de contravigilancia empleadas por la organización, los agentes consiguieron identificar a nuevas personas involucradas en la operativa y localizar un lugar que cumpliría con todos los requisitos necesarios para emplazar un laboratorio clandestino de extracción de cocaína.
Paralelamente, el pasado mes de septiembre, se detectó un nuevo contenedor de pulpa de fruta que iba a partir de Buenaventura, en Colombia, y tenía por destino la mercantil investigada. Ese fue el contenedor interceptado en origen por la Policía Nacional de Colombia, y que, una vez extraídas las muestras y realizado el análisis correspondiente, resultó contener 955,5 kilos de cocaína.
Un 'cocinero' venido desde Colombia
"De inmediato", afirma la Policía, "se comenzó a preparar en España el operativo destinado a desarticular la organización". La operación, que se llevó a cabo los pasados días 4 y 5 de noviembre, se saldó con un total de cinco entradas y registros en distintos municipios del Alto y Medio Vinalopó: Sax, Elda, Monóvar, Petrer y Castalla. En total, once personas detenidas, la mayor parte de ellas, de nacionalidad española. Tres ingresaron en prisión por orden de los juzgados de guardia de Alicante, Elda y Novelda
En el registro del laboratorio, que se encontraba en una finca en los alrededores de Sax, fueron localizados más de 1.000 kilos de precursores (sosa cáustica, amoniaco, ácido sulfúrico, ácido nítrico, acetato de etilo, gasolina…) y todos los materiales necesarios para la recuperación de la cocaína (ollas de acero inoxidable y bidones de plástico de grandes dimensiones, papel tamizador, balanzas, probetas…). Además, en la casa había diez kilos de clorhidrato de cocaína -la fórmula química más común en su presentación lista para el consumo-, aunque no está claro si la habían extraído de alguna caja o bidón de pulpa en esa primera prueba o no. En todo caso, se cree que el único ciudadano colombiano detenido tenía asignada la función de 'cocinero' -el experto que conoce el método químico o físico para separar la droga de la materia en la que viene diluida-, para la que había sido traído directamente desde su país. En esa finca de Sax también hallaron los restos de una plantación indoor y más de dos kilos de cogollos de marihuana lista para el consumo.
En la nave que la sociedad mercantil investigada tenía alquilada en Monóvar, fueron localizados los 27.592 kilos de pulpa de fruta que, tras los análisis preliminares realizados por Sanidad, resultaron no estar contaminados con la droga. Las 27,5 toneladas de pulpa estaban repartidas en 65 bidones metálicos de 200 kilos cada uno y 1.216 cajas con 24 paquetes de 500 gramos cada uno. Así mismo, los agentes también se incautaron de tres vehículos, numerosos dispositivos electrónicos, documentación, algo de dinero en efectivo y una máquina de contar billetes.
Suscríbete para seguir leyendo
- Pradas avisó de un fallecido en Utiel a las 16.28 horas y Mazón respondió desde El Ventorro: 'Igual a las 19 horas vamos al 112
- Investigan si la niña de 6 años sedada en la clínica de Alzira falleció por una sepsis causada por un anestésico contaminado
- El centro de València, en alerta: el sábado se espera una afluencia masiva por Navidad y puente
- Maratón Valencia: Todas las calles, puentes y túneles cortados
- Los técnicos confirman que el solar de las donaciones de la dana vandalizadas en Algemesí no estaba bien cerrado
- Los fichajes que quiere el Valencia en invierno y el dinero que invertirá
- Pisos nuevos a 161.000 euros y a un paso de la playa: el municipio de Valencia con vistas privilegiadas y oferta de obra nueva
- La treta de Isabel Díaz Ayuso para desbancar al Roig Arena de València: 8 asientos que valen 577 millones de euros